En plenos juegos olímpicos de Beijing, una estremecedora y estridente voz que traslapa un lamento humano con la iridiscencia de una bandera: Tibet.
15.8.08
6.8.08
Blonde Redhead en México
Música y vida llevadas al límite
La banda de rock Blonde Redhead, que se presentará en la ciudad de México el 23 de agosto, busca con su música emular la vida y la experiencia que de ella se tiene al rozar los límites.
La banda integrada por la japonesa kazu Makino (voz y guitarra) y los gemelos italianos Simone Pace (batería) y Amedeo Pace (guitarra y voz), mezcla silencios y tonos suaves, que en el momento más inesperado se transforman en sonidos punzantes y gritos de exasperación, con guitarras que copulan como una vertiginosa y dulce marea de cuerpos, siempre al ritmo brillante y sobrio de una batería grave y profunda.
Blonde Redhead fue comparada en sus inicios con Sonic Youth pero hoy se han quitado esa etiqueta al adueñarse de un estilo particular, muestra de la evolución que han tenido con cada álbum.
Son músicos que no se acotan a la rigidez de ningún tipo de estructura, y cuentan con ese plus que permite a muchos músicos descollar cuando encuentran, a veces sin quererlo, nuevos caminos para explorar en el inmanejable y poético sendero de la música, lo cual los ha hecho poseedores de un sonido realmente sofisticado, fruto de años de estudio y en parte debido a la afición que desde niña Kazu sintió por Mozart y Maria Callas.
Tienen siete discos, el más reciente lleva por título 23, uno de los mejores álbumes
Otro de sus álbumes más importantes es Misery Is a Butterfly, en cuya grabación Blonde Redhead tardó más de lo usual debido a un grave accidente que sufrió Kazu Makino al caer de un caballo, accidente al que aluden en la canción "Equus".
"Amo a los caballos porque me siento muy viva cuando estoy con ellos", diría después del accidente la vocalista del grupo.
Vida y peligro, excesos y desenfrenos conforman la materia que esta banda neoyorkina utiliza para aproximarse al acto de invención estética y artística.
"Todo lo que me haga sentir viva es importante para mí. A veces tomo hasta el límite, pareciera destruirme, pero en esos momentos me siento viva” dice Kazu en una entrevista.
El inicio de su canción “In particular” también muestra esta actitud: “Recostada sobre mi espalda / escuché música/ sintiéndome insegura y catastrófica / me tengo que decir ‘es sólo música´/ eso me deja perpleja/ pero así es”.
Y sí, así es, Blonde Redhead lleva las sensaciones al límite con gritos agudos, riffs sencillos, entre melódicos y estridentes, síncopas y silencios impredecibles y deslizamientos policromáticos sobre cuerdas eléctricas.
"Mis canciones a menudo vienen a mi mente, las escribo pero trato de no pensar mucho sobre ellas". Más intuición que razón o más bien instantes delimitados por una barrera de tiempo: la que dure cada track.
Instantes que por más breves que sean no es recomendable dejar pasar. Instantes que invitan a vivir sin límite.
Etiquetas: blonde redhead, caballos, conciertos, indie, instantes, límites, pasión, poesía, sensualidad
4.8.08
Solzhenitsin, la muerte de un sujeto
En Archipiélago Gulag denuncia los horrores del estalinismo
Con la muerte de Alexander Solzhenitsin, Premio Nobel de Literatura en 1970, se pierde parte del anhelo de movilidad de masas de la primera mitad del siglo XX, del pensamiento crítico, la rebeldía y la franqueza de alguien que vivió la tortura en carne propia.
Se trata de la muerte de un sujeto en una sociedad de masas que hoy es una sociedad teledirigida y sin oposición. Al hablar de sujeto entendamos una función y no un individuo: la función del pensamiento. Sujeto, pues, es el individuo que reflexiona sobre la realidad.
Solzhenitsin se incorporó en 1941 al ejército soviético como soldado y en 1945, siendo capitán en la Rusia oriental, fue arrestado bajo la acusación de propaganda antisoviética, al serle interceptada correspondencia que cruzaba con un amigo, en la que ambos criticaban abiertamente la política de Stalin.
Es condenado a ocho años de prisión y más tarde sería enviado a un gulag (siglas de la denominación soviética de la Dirección general de campos de concentración).
Ese fue el resultado de su disidencia y critica a un cerrado sistema totalitario, uno de tantos que a lo largo del siglo XX en Europa y América latina azolaron a la sociedad pensante.
Justo después de la década en la que se abría el férreo sistema político del estalinismo en la URSS, la dura maquinaria de estado denunciada y desarmada por el XX Congreso del PCUS, con Nikita Kruschev a la cabeza, se publica Archipiélago Gulag, con la que Solzhenitsin se sirve de su experiencia propia para describir la “trituradora de carne humana” que lo había atrapado junto con millones de compatriotas soviéticos, como una especie de homenaje y tributo a ellos, la gran mayoría campesinos y trabajadores.
Solzhenitsin escribe en Archipiélago Gulag lo siguiente: Ya en la primavera de 1918 fluye una incesante riada de socialtraidores, una riada que duraría muchos años. Todos estos partidos – socialistas revolucionarios, mencheviques, anarquistas, socialistas populares – estuvieron haciéndose pasar por revolucionarios durante décadas, ocultos bajo una máscara, y si habían estado en presidio era también para seguir fingiendo. Y sólo bajo el impetuoso cauce de la revolución se descubrió la esencia burguesa de estos “socialtraidores”.
Cuando apareció Archipiélago Gulag, el sistema soviético era sólido y libraba una guerra sin cuartel contra Solzhenitsin. Un sistema que prometió revolución y finalmente otorgó represión y crimen.
A partir de 1966 el nombre de Solzhenitsin fue silenciado y su producción ocultada. En 1974 sería expulsado de la Unión Soviética, consumando así la mayor tortura que puede cometer un estado totalitario contra un escritor: condenarlo al silencio y por tanto, al olvido.
Solzhenitsin se mantendría como un autor de una inteligencia, franqueza y humildad notables. Cautiverio y enfermedad marcarían la literatura de este escritor, capaz de indagar en la experiencia personal y en sus propios demonios para entender la historia y la condición humanas.
Por eso se metía en la entraña de su propia enfermedad. Esa es la razón por la cual en sus novelas integra salas hospitalarias o celdas, pabellones de cáncer o campos de concentración, enfermedad o cautiverio.
“Hubo un filósofo que afirmó –escribe Solzhenitsin- que si el hombre no padeciese enfermedades no conocería sus propias limitaciones”. Parecería decirnos que todo el sufrimiento y la barbarie no deben olvidarse sino servir para el futuro del hombre.
Su muerte abre una herida incurable en tiempos en los que un nuevo fantasma recorre el mundo: una especie de ética cuyo fin es la retirada del pensamiento, una nueva forma de vivir en el confort de lo ligero y en la expansión del conformismo televisivo.
Mario Santiago y su retina lírica
Jeta de santo, testimonio enriquecedor
Entrevista con Rebeca López y Mario Raúl Guzmán
Rebeca López, su viuda, en entrevista a propósito de la publicación de Jeta de santo, antología poética del autor, concuerda con que él tenía una personalidad problemática; es decir, propia de una persona que se hacía preguntas sobre todo, sobre lo que veía, lo que sentía, no para encontrar respuestas precisas sino como una forma de vivir.
Recuerda que a Mario “le importaba todo, el peso que cada cosa tenía en la existencia para él era tan trascendental que no podía ser superfluo o hacer de las cosas algo superfluo, ni una conversación ni una mirada, ni una vuelta ni un giro”.
Para él “nada podía ser circunstancial, puesto que la vida tiene un peso, una densidad, pero él también (tenía) una capacidad enorme de jugar con toda esa densidad”. Pero “un juego serio, así como lo planteaba Julio Cortázar: vamos a ver el juego como lo toman los niños, de la manera más seria”.
Y como un juego, también “es lúdico, es gozoso, es una aventura muy consciente, porque en el momento en el que tú haces de una aventura la palabra y te lanzas a buscar, no sueltas amarras, o sea desde ese momento tienes que tener una mirada muy clara y muy firme porque si no te puedes perder en un uso del lenguaje banal o en una estructura”.
Por su parte el poeta Mario Raúl Guzmán, prologuista del libro, precisa que “no todo le parecía importante. Ni a Balzac le parecía todo importante. Todo artista discrimina. Todo artista hace a aun lado un montón de cosas que le parecen irrelevantes”. Más bien, nada le era indiferente.
Santiago fue un romántico denso, profundo, preocupado por los temas inagotables e inabarcables, los que exigen ser retorcidos infinitamente. Esto que puede parecer una pérdida de tiempo, para personas como Santiago era una forma de rebeldía contra los convencionalismos sociales y las pautas de una cultura en la que se nos ha acostumbrado a vivir en busca de resultados, riquezas materiales, innovaciones, experiencias fugaces e intensas.
“Todos los días escribía, todo el tiempo escribía, aunque no tomara una pluma él estaba procesando todo de una manera poética, todas las experiencias entrelazadas con las lecturas que él hubiera hecho, con las películas, la pintura”, continua Rebeca.
“Todo su día giraba alrededor de caminar muchas horas y en ese trayecto iba escribiendo, en lo que fuera, en el periódico, en el libro que iba leyendo en ese momento. Se detenía, escribía, seguía caminando, en un boletito del metro, en una servilleta”, añade la también poeta.
A propósito, es conveniente recordar lo que cuentan sobre Santiago sus amigos infrarrealistas: era un peligro prestarle libros porque él los regresaba con múltiples anotaciones y versos entre líneas o si no los devolvía arrugados porque se bañaba leyendo.
¿Podrías ahondar un poco en más en esto que dices sobre la “percepción poética” con la que vivía Santiago?
"Mi poesía es mi semilla obsesiva…/ mi poesía es mi sonrisa / mi lujuria / mi gula / mi galáctico estilo de vagabundear sin un quinto”, diría Santiago en el poema “Tatuaje”.
El fundador del infrarrealismo era un constructor de imágenes, un lector cuyos ojos registraban voces y tempos para reinterprerlos de forma lírica, como Apolo pero sin acercarse al Olimpo. Pues nada sería más peligroso que eso para un poeta como Santiago, que buscaba lo infra más que lo supra o para quien el camino de lo supra sólo podía hallarse después de un viaje iniciático y bastante “jodido” por lo infra.
“El siempre dijo ‘Yo soy infrarrealista’. Quienes formaron parte de ese grupo no dejaron de serlo, no dejaron de escribir, por su misma naturaleza no tenían como prioridad lo público sino la escritura integrada a su vida cotidiana”. Esa “fue una convicción que Santiago llevó hasta la muerte, con todo lo que eso conllevaba”.
¿Y qué conllevaba?
El camino de Mario “no era la oficina, el cargo público, el cheque de honorarios. No dejó de ser un infra. Jamás iba a hacer relaciones públicas para ver si alguien le daba una chamba o lo publicaba o si hablaban de él en un periódico. Perdón, pero eso ya no tiene nada que ver con la poesía, es una contradicción”, considera Rebeca López.
Era un poco más “libre”.
“Sí, pero no creas que el hecho de ser libre es estar suelto. Eres libre porque no te vas a detener a lo que crees que hasta ahí llega, sino que puedes irte más allá, o sea, no te vas a sujetar a si a ti ya te dijeron que “esto” llega hasta aquí. No, tú no temes encontrar porque estás buscando más cosas. Es la libertad de permitirte dejarte ir, buscar, buscar, siempre buscar.”
“Para él la poesía es un medio y un fin”.
Podría decirse que es una libertad bastante pesada. Una libertad comprometida pero libre de aferramientos, como en cierta leyenda budista en la que un maestro aconseja a su discípulo matar al buda si lo ve. Esto puede interpretarse como no dejarse engañar por las apariencias, en no conformarse con lo que se ve en el difícil camino que es la vida.
¿Por qué publicar esta obra póstuma? O sea ¿de dónde surge esta intención?
Esto es más claro si advertimos que el personaje Ulises Lima de Los detectives salvajes, del chileno Roberto Bolaño, esta basado en Mario Santiago.
¿Por qué leerlo?
Mario Santiago fue corrector de estilo en El Financiero un año entero. “Imagínatelo un año corrigiendo notas de tema económico y por supuesto que sabía leer esas notas, sabía extraer lo que a él le pareciera importante en notas que tienen que ver con el mercado de valores”.
“Hay dos o tres poemas suyos que publicó El Financiero en la sección cultural. Por ejemplo el que dedica a la memoria de John Lennon. Es una crítica a la industria que se apropió del rock como manifestación de rebeldía juvenil en Occidente y que la convierte en una rama de sus negocios.
Hace un reclamo a ese fenómeno de mercantilización del arte que ahora vemos cotidianamente en los periódicos. Vemos que el cuadro de tal pintor, y a veces se trata de pintores que padecieron penurias económicas, están en las bolsas de valores cotizándose a la alza y en las casas de remates de obra alcanzado cifras astronómicas, y él lo critica, impugna que la obra de arte sea absorbida pasando por encima de sus valores estéticos y sea convertida en un objeto de transacción mercantil.
Sin embargo, al momento de publicar esta antología poética, se podría decir que Santiago pasa a formar parte de esa maquinaria que él aborrecía.
Se podría decir que “la poesía abrió su camino”, aporta Rebeca.
Jeta de santo es una imagen muy cercana de la poesía de Mario Santiago, vuelve independiente su poesía.
No está aquí la leyenda urbana, no está aquí la biografía de un hombre, no están aquí los manifiestos de la inconformidad, lo que está aquí es una poesía que si tú lector decides que lo quieres conocer pues te diriges a una librería o a una biblioteca ―espero que llegue a esas de las del parque― y así puedes acceder a él o te lo puedes robar como ellos (los infras) también lo hicieron” concluye la viuda de Mario Santiago.
Mario Raúl Guzmán recuerda cómo era estar con Papasquiaro y dice: “Tenías que estar a las vivas. No te daba tregua. Te obligaba a que estuvieras a tu máximo, si no, no podías estar con él. Tenías que estar muy despierto y si no te fustigaba. Si bajabas la guardia o mostrabas pereza arremetía contra ti. Frente a él no se podía bostezar. Era muy punzante, un tipo de inteligencia notable y todo el tiempo te estaba acicateando porque pusieras también tu inteligencia en marcha”.
“Frente a gente petulante, frente a personas pedantes era terrible, eso no lo soportaba, cualquier persona que llegara con ínfulas de ‘yo soy novelista’ o ‘yo soy poeta’ corría un gran riesgo frente a Mario Santiago. No se quedaba impune. Si llegabas con naturalidad te podía dar diálogo, podía ser muy cordial, lo que no soportaba es que la gente se pasara de la raya, que llegara con pretensiones queriendo apantallar, eso no lo soportaba. A mucha gente la zarandeó porque no le gustaba la petulancia”.
El “siempre andaba hasta arriba. Nunca logré entender cómo alguien se puede mantener casi todo el tiempo, arriba. O sea uno está arriba un rato luego vas y te tiras en la hamaca”.
“Cualquiera de nosotros es capaz de ver una película por puro entretenimiento o ver cualquier tontería. Él no, si la película no le estaba diciendo nada se salía”.
Por su parte, Rebeca menciona que estar con él “era algo muy intenso”.
Un poeta muy intenso en toda la extensión del término. “La muerte no es no poder comunicarse sino no poder ser comprendido”, recordaba Santiago de un poema de Pier Paolo Pasolini, un poema que parecería condensar la actitud de vida de este poeta mexicano, quien la asumía de una forma intensa, pues si vivir es comunicarse, vivir intensamente es hacerte entender aunque sea a gritos, aunque haya lágrimas, moretones y dolor, aunque se te revuelva el estómago o se te anude la garganta pues comunicarse realmente exige valentía y honestidad para decir sin rodeos ni medias tintas lo que uno piensa.
Y en ese grado alcanzar una veta de autenticidad, como para los poetas infrarrealistas lo es la poesía integrada a la vida, de una forma profunda, abismal y vertiginosa. La poesía en la retina, la poesía como forma de vida y no sólo como producto artístico.

Jeta de santo. (Antología poética 1974-1997), FCE, 262pp. $270.
Etiquetas: desencanto, Infrarrealismo, Los detectives salvajes, Mario Santiago, Octavio Paz, Roberto Bolaño, Utopía
24.7.08
Conoces a Ulises Lima?

"Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio".
El personaje Ulises Lima creado por Roberto Bolaño en Los detectives salvajes existió en la vida real y era conocido como Mario Santiago Papasquiaro. El Fondo de Cultura Económica edita la antología poética Jeta de santo, de este autor mexicano fallecido en 1998, que contiene una selección de 161 poemas realizada por su viuda Rebeca López y el también poeta Mario Raúl Guzmán.
Mario Santiago era uno de los jóvenes poetas retratados por Bolaño y que querían "volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial" mexicana de los años 70, boicoteando los eventos de las vacas sagradas, escandalizando a la población estudiantil de la Facultad de Filosofía y Letras y burlándose de las excentricidades del mundo artístico.
Ulises Lima y Arturo Belano son, en Los detectives salvajes, los alteregos respectivos de Mario Santiago y Roberto Bolaño, dos grandes amigos y fundadores del infrarrealismo mexicano.
Cuenta el poeta Ramón Méndez (La Jornada Morelos, 9/03/2004) que "una madrugada de 1975, cuando Santiago y yo salimos de la casa de Bolaño lo habíamos convencido de nuestra subversión vital contra el oficialismo de la cultura, y nos había comparado con los beatniks" norteamericanos, que sin duda influyeron a este grupo de jóvenes. Pues como aquellos, los infras querían lanzarse a los caminos. "Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio", diría Santiago.
La forma de "partirle la cara" al oficialismo era ir en contra de ésta confrontándola, empezando por confrontarse a sí mismos, hasta ser capaces de abandonarse. Por eso Mario Santiago ante cualquier posibilidad de reconocimiento lo rechazaba. Fue capaz de clausurar su revista justo cuando empezaba a ser más conocida. Ese era el sentido más radical de ser un infrarrealista: un ser que brilla con luz propia en la marginalidad.
Para Bolaño era un "poeta poeta”. Es decir, un poeta todos los segundos y sentidos de su vida: cuando cocinaba o hacía el amor, ¡vaya!, poeta, hasta para ir al baño.
Y para muestra basta una anécdota contada por el propio Bolaño, su gran amigo: "Era un ser extrañísimo, hacía cosas como meterse a la ducha y seguir leyendo. Y lo peor era que eran mis libros. Siempre veía mis libros mojados y no sabía qué había ocurrido".
"Hasta que una vez lo sorprendí leyendo en la ducha y yo lo que tenía que haber hecho era ponerme de rodillas a rezar ante el milagro que había presenciado".
Etiquetas: escritores, Infrarrealismo, límites, literatura, Los detectives salvajes, Mario Santiago, Octavio Paz, pasión, poesía, Roberto Bolaño, vida
14.7.08
Océanos
Ella
Etiquetas: acrobacias, colonia roma, diana, escritores, gatos, instantes, Los detectives salvajes, poesía, Roberto Bolaño, vida
11.7.08
Bolaño, escritor salvaje
Roberto Bolaño se ha convertido en uno de los escritores más influyentes de la literatura contemporánea en el mundo entero. Este 14 de julio se cumplieron cinco años de su muerte.
Una parte muy importante de su vida y su novela más conocida y aclamada, Los detectives salvajes, transcurrieron en México.
Bolaño nació en Santiago de Chile en 1953. Cuando tenía 15 años llegó a México y en 1973 regresó a su país para luchar por el gobierno socialista de Salvador Allende, pero debido al golpe de estado de Augusto Pinochet fracasó en su intento revolucionario y volvió a México, donde cultivaría la que sería su más grande pasión: la literatura.
Así comenzó el exilio que marcaría el resto de su vida.
Ya en México, a mediados de los años 70, Bolaño era un adolescente romántico, un joven poeta radical que se ocultaba detrás de unos pesados lentes de vidrio con los que intentaba descifrar el mundo y la vida, a la que se aproximaba sin límites.
La ciudad de México fue la cuna de su juventud y precoz adultez, de su vocación literaria y de sus constantes preguntas y reflexiones. Una ciudad que enmarcaría su adolescencia, etapa en la que el concepto aventura lo sedujo de una vez y para siempre.
Las colonias Narvarte, Guadalupe, Roma, Condesa, Centro y Guerrero serían una especie de microcosmos de ese mundo que ansiaba descubrir, y se convertirían con el paso del tiempo en parte de los escenarios literarios con los que daría color y espacio a su narrativa.
En esos años conocería a muchos colegas que como él querían ser poetas y decían serlo. Pero más que escribir poesía, querían vivir como poetas. Esto es más claro si consideramos que la palabra poesía proviene del griego poiesis: creación. Y la creación es continuidad, impermanencia, cambio, movimiento, como la vida.
Entonces, vivir como poetas es vivir sujeto a nada, libre y en continua reinvención. Sin embargo, el problema fue que esos jóvenes no eran del todo poetas y tampoco eran tan libres como aspiraban a ser. Estaban atrapados en sus propias entrañas y en sus propias utopías.
De acuerdo con esos años y los sueños de emancipación que contagiaron a los jóvenes de todo el mundo, podemos entender que la poesía era para estos muchachos, que se autonombraban infrarrealistas, utopía y autenticidad como las dos caras de una misma moneda.
No obstante, aquellos jóvenes, parte del muestrario de toda una generación, ya interiorizaban la amargura de un fracaso por venir. Tal vez por una especie de conciencia sobre lo que está próximo pero que se prefiere evadir.
Bolaño recuperará esa lucha que nació perdida en su obra medular Los detectives salvajes, haciendo una especie de homenaje a esos adolescentes, entre los que él se contaba, que apostaron por una veta posible para alcanzar la autenticidad en este mundo de simulacros.
En la novela, Bolaño los llama realvisceralistas, o sea, los que viven realmente con la víscera, la bilis, la emoción. Para ellos, la poesía era la estrella que iluminaba el mapa de los caminos que debían seguir.
Esa estrella sin embargo confusamente los conduciría al cabo de dos décadas al fracaso.
Por eso, podemos concluir que Bolaño retrata la derrota de toda una generación inspirada por el socialismo, la emancipación, por la libertad y la revolución, una generación que se entregaba a sus ideales sin ningún tipo de concesiones.
Una generación que finalmente no llegó a la Tierra Prometida, sino que poco a poco fue cayéndose para darse cuenta que el terreno es árido y muy parecido al Infierno. Nada que ver con su búsqueda inicial.
Bolaño reconstruye ese camino de utopías y esperanzas en Los detectives salvajes y en toda su literatura. Y lo hace con una crudeza soberana, pues su propia vida fue utopía ligada al desencanto.
Esa actitud ya la esbozaba en sus años mozos, cuando impulsó a sus comparsas a "lanzarse a los caminos", como en su momento lo hicieron Tzara, Bretón o los beatniks estadounidenses.
Así pues, Bolaño propone al lector que asuma la vida como una aventura que se enfrenta sin miedo. Una actitud con la cual, a pesar de saber que la vida es peligrosa, el lector pueda lanzarse a ella con valentía.
Aventura y valentía como los elementos de una misma ecuación, necesaria para quienes aproximándose al abismo sean capaces de volverle la mirada, y no sólo eso, sino sonreírle y bailar la conga mientras sigan aquí y todavía tengan tiempo.
Lisa
Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
Con otro, en la vida cabina telefónica de aquel
Almacén de la Tepeyac, creí que el mundo
Se acababa para mí. Un tipo alto y flaco y
Con el pelo largo y una verga larga que no esperó
Más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
La mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
Podido ser el amante de Lisa, pero algunos
Años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
O que se había suicidado. Lisa ya no quería
Acostarse más con perdedores. A veces sueño
Con ella y la veo feliz y fría en un México
Diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
De Parménides García Saldaña) y luego hicimos
El amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
La segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
De agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
En dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
Dije desde el otro lado del teléfono.
RBA
26.6.08
Espuma lánguida a un remitente borroso
Etiquetas: Flujo de existencia
11.5.08
Para D L
5. Diane
4. Love
3. Yes
2. AF
1. ?
2+2=5
Etiquetas: arielbazán, diana, Flujo de existencia
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