Alejandro Flores

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8.11.08

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Bonifaz Nuño, 85 años


Poesía no es sólo lo escrito en verso

El poeta y traductor Rubén Bonifaz Nuño recibió el miércoles 5 de noviembre la Medalla de Oro de Bellas Artes, de manos de María Teresa Franco, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), y mencionó que la recibía con sentimientos encontrados; por un lado, orgullo, por recibirla ante el rector de la UNAM, y humildad, porque sólo encuentra una razón: por desgracia, haber vivido mucho tiempo, 85 años.

Entre los asistentes se encontraban el rector de la UNAM, José Narro Robles, el poeta Alí Chumacero y el escritor Sealtiel Alatriste.

José Narro dijo que la UNAM se une al homenaje nacional que se rinde a Bonifaz Nuño, un auténtico académico con una vida ejemplar y una obra espléndida que enorgullece al país, en particular a la máxima casa de estudios.

Dentro del homenaje se presentó un video sobre la vida y obra del escritor, así como una entrevista en la cual el vate mencionaba que la poesía ha sido su único acto libre en la vida. Lamentó sus problemas con la vista porque la máquina mecánica "era para mí un pretexto de pensamiento".

Participaron en el homenaje los escritores Sandro Cohen, Marco Antonio Campos, Eduardo Lizalde y Juan Gelman con lecturas que parecían más bien autoelogios por conocer a Nuño que dedicatorias al homenajeado.

Por su parte, Bonifaz Nuño recitó un par de poemas de memoria. Fueron poemas de más de 50 años, algunos de los versos declamados fueron: "vale más sufrir que ser vencido" y "para los que están armados, escribo".

Uno de sus más cercanos colaboradores, el latinista, Bulmaro Reyes, nos mencionó que el legado más importante de Bonifaz Nuño es que él convierte todo en poesía: "si tu lees los inicios de sus traducciones del griego o latín vas a ver que se trata de poesía."

"Nada más que estamos acostumbrados a decir que es poesía lo que está escrito en verso."

"Hay un estudio que el maestro hizo al Museo Amparo, que empieza describiendo un 'pinche jarrito' y que él con su estudio escrito en prosa lo convierte en el universo, en la creación al analizar con todo detenimiento las características con un lenguaje poético".

Con un traje oscuro sobre un chaleco brocado y una leontina con una moneda de oro, el escritor abandonó el Museo Nacional de Arte (Munal) alrededor de las 21:45 hrs. a bordo de su vochito oscuro.

22.10.08

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A mis Brandaris





"Yo soy este momento"

poeta del colchón







Inhalen... exhalen

Esto es en síntesis mi opinión


...

Despegue y aterrizaje. Aterrizaje y despegue.


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Les propongo otra cosa:

Tratemos de vernos como lo que hoy somos de forma individual, sin pretensiones de reedificar algo, sin juicios caducos y sin sentir nostalgia por un pasado que es responsable ni más ni menos de lo que hoy somos.

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Tengo muchas ganas de escribirles pero no pretendo decir algo más conmovedor que lo ya mencionado por Churro, ni más nítido y conciso que lo expresado por Charal, ni tampoco más sorprendente que lo dicho por el buen Kalunga, a quien mando un abrazo. Ni, valga decir, lo sencillo y básico que es capaz de advertir Cristóbal, y menos lo vale verga (ja, no cierto hija, sino luego chillas), del Horacio.
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Ya hace un tiempo, conversando con este último cabrón, coincidimos en que nos suele ocurrir algo a los dos: tenemos lapsos en los que dejamos de frecuentar amistades que en otro momento eran referencia constante. Algunas de estas amistades, en ocasiones, vuelven pero en otras no. Curiosamente en esos vaivenes él y yo hemos mantenido "algo". No podría afirmar que ese "algo" sea la esencia que menciona Isidro ni tampoco estoy seguro si podría ser esa tendencia newbornesca que quisiera Charal.
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En lo personal pienso en ustedes como mis amigos y para mí lo siguen siendo, aunque también creo que son más mis amigos por separado. Sé que son mis amigos porque representan parte de la honestidad, generosidad y picardía que no he encontrado en mi vida, y son también algunos de los pocos a quienes creo puedo acudir en los momentos difíciles, los más importantes.
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Dicen algunos sabios que el verdadero acto de amor es aquel que un individuo hace cuando se aproxima a sus seres queridos con irresponsable abandono.
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Eso podría sonar súper pinche de entrada pero es sumamente profundo si lo pensamos un poco, porque cuando somos capaces de no aferrarnos a las cosas, sobre todo a los objetos, personas o ideas que nos son caros, ocurre un instante de renuncia en el que al soltar aquello que atesoramos, ese hecho, si es sincero, es más valiente que hacer hasta lo imposible para mantener con nosotros a quienes queremos.
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Es bastante complejo. Lo sé.
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Yo aspiro y creo en el amor pero no entendido sólo como el enamoramiento entre dos personas ni como parte de la esfera sacrificial que tanto ha entronado nuestra cultura con su exagerado mercado de mártires.
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No, sino el amor precisamente como ya lo he expuesto, como renuncia. Se trata de una postura radical y muy difícil de lograr pero es algo que considero higiénico para relacionarnos de manera afectiva con otros seres.
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Porque dentro de este cariz de abandono surge la esfera de la libertad y la aceptación, es decir aprender a ver al otro como una entidad que a cada momento va dejando de ser lo que era. La aceptación irrumpe cuando puedo ver que esa persona cambia y lo que siento por ella no merma en función de mis propios intereses, sino que sus cambios y decisiones, por más ajenos o detestables que sean para mí, los acepto sin condiciones y me concentro en ese movimiento que es la vida, para valorar su belleza pero sin un aferramiento seco.
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Hoy día han quedado lejos las pesadas galeras del compromiso Brandaris; han quedado lejos las intimidades transmutadas de unos a otros; no quedan ni los restos de aquellas cenas preparadas por mamá para después de la junta de jefatura; muy lejos se encuentran los cantos acompañados por infusiones de cerveza en algún barcillo de Coyoacán; muy borrosos son los rostros que buscábamos ante cualquier problema en un valle, en una ruta, en una carretera abandonada, ante una vorágine de furiosos padres de familia.
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¿Y?
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La nostalgia y la paranoia nutren el simbolismo de los románticos. Pero del mismo modo que los vanguardistas, instauran, en la ruptura con la linealidad del tiempo progresivo, la fortaleza de su espíritu.
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Es decir, la fortaleza de la ruptura romántica y vanguardista es la revolución poética.
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Pensarán que ya les voy a hablar de literatura y no estarán del todo equivocados sólo si aceptan que la noción que yo tengo de literatura es una muy cercana a lo que entiendo por vida.
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De esta forma, poesía es vida. Y la vida, un sistema homeostático, es decir, que cambia y se auto genera constantemente. Entonces la poesía es revolución. Por tanto, la revolución poética es la revolución de la revolución. Y la revolución de la revolución es el cambio en el cambio. Es decir, la imposibilidad de que la revolución se transforme en algo esencial: sólido y estático. Por lo mismo es imposible asirla. Si se perdieron, me refiero a la vida.
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La nostalgia aparece con la filosofía y filosofía es aspiración a estar por doquier en sí mismo, dice Novalis. El filósofo es el individuo que no se encuentra pues todo le es extraño desde que abandonó el capullo materno.
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Así pues, la filosofía es la búsqueda de respuestas para reinstaurar los tiempos felices pero exige de entrada el conocimiento de que es una empresa destinada al fracaso. Eso produce dolor y nostalgia.
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Ustedes son los amigos con los que compartí algo que ya ni siquiera está pero que de alguna manera existe en ese continuum (mi vida, lo que "soy") cuyo único elemento común a través del tiempo es mi nombre.
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Son los amigos de la infancia y de la adolescencia que de forma remisa se dieron cuenta de que había que crecer para enfrentarse al mundo de a de veras.
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Son los amigos del capullo Brandaris, donde todo era felicidad, hasta que ocurrió esa grieta en la cual el mundo se hizo extraño y volvimos a buscar referentes pero cada quien por su lado. Nos quedan fotos, recuerdos, pretextos de ese mundo, y eso nos hace sentir nostalgia. Sin embargo, no debemos dejar de lado que frente a nosotros se han multiplicado las posibilidades. Nuestro mundo si bien es más caótico y duro, también es más rico, abierto y sobre todo inagotable.
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Ahora bien, la nostalgia cuando ocurre se vuelve irremediable, es aspiración a lo imposible. Por su parte, la revolución poética, es decir la vida, si bien es indescriptible y en ese grado inalcanzable, es más presente que la aspiración, porque se da aquí y ahora, es decir, a cada instante. La revolución no es futuro, es instante, y si ahondamos en éste existe la posibilidad de "alcanzar" un grado de eternidad. ¿Muy loco?
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La nostalgia nos ata, nos impide movernos, es decir, nos mata.
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La revolución es poesía, es movimiento, es creación, es este momento, es decir, es vida.
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Mi propuesta es la siguiente: cada quien haga su revolución, no se detengan pero tampoco olviden.
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"No olviden" no significa "sientan nostalgia".
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"No olviden" significa rendir homenaje a aquello que alguna vez existió dejándolo ir, rescatando lo valioso para integrarlo en nuestra personalidad y dejando de aspirar a que se repita, sino a que ese "espíritu" que nos unió pueda ser fecundo en nuevos rostros, en otros seres, ya que de ese modo entablaremos relaciones más libres, sin exigencias ni condiciones con nuevas personas de las que sin duda tendremos mucho más que aprender.
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No busquemos una nueva HHH ni mucho menos la vieja HHH.
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Reconstruyámonos en lo personal, liberémonos de nuestros mitos y aprendamos a vernos como somos, no como hubiésemos querido ser.
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Lo que formábamos se ha desvanecido porque simplemente ya no existe la base que nos sostenía: algo tangible como un proyecto en común. Por eso, yo creo que si de casualidad hay un error en lo que ha ocurrido muy probablemente tenga que ver con que desde antaño, cuando éramos jefatura, nos esforzamos reticentemente en construir nuestro propio mito, ser nuestros propios héroes, y pensamos que así seríamos felices.
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Fuimos unos niños educados con una visión heroica pero nunca se nos enseñó a enfrentar las batallas reales de nuestro mundo: el trabajo, el estrés, la desolación, la enajenación, el fastidio; niños instruidos en realizar planeaciones trimestrales pero a los que jamás se les explicó la importancia de saber planear a largo plazo, es decir, de saber planear con una visión concreta, real y auto transformante; muchachos que se conmovían por una cruz y una corona de espinas de plástico pero a los que no se les motivaba más que en discurso a sentir conmiseración por el dolor ajeno, por el niño que se droga y no tiene posibilidades de futuro; niños devotos de una mística superficial de simulacros a los que jamás se les aclaró qué era y de dónde venía un término de un simbolismo y profundidad tan grande como ese: mística.
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Además, éramos una familia tradicional: Isidro era el papá; yo, la mamá; Charal, el hijo mayor; Kalunga y Memo los pequeños, y Horacio el rebelde que se va de la casa.
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Por eso mismo, no podemos, ni sería deseable, ser o revivir lo que fuimos.
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Éramos esos jóvenes que queríamos ser héroes y obviamente no sabíamos nada. Nos veíamos y autonombrábamos como una jefatura súper chingona. Tanto que cualquier otra nos hacía los mandados. Pero por eso mismo fuimos un grupo cerradísimo. No aceptábamos a cualquiera. Ese fue el principio de nuestra ceguera y el primer dato al que deberíamos acudir para hacer una retrospección verdadera.
*
Además, llegamos tal vez por causalidad: Churro decía que Tacho no lo veía con buenos ojos, entonces en otras condiciones, no sé, pero a lo mejor no hubiera sido jefatura. Por mi parte, a mí me caía mal la jefatura y sé que no los convencía pero sin embargo no tenían ningún otro prospecto. Charal fue el rescate y la última oportunidad después de que los otros dos prospectos se habían echado para atrás. Ya cuando Ángel era jefatura le daba miedo que subiera Horacio porque una vez dijo que "sería bueno poner una bomba en un McDonald's". Kalunga y Memo tal vez son los más auténticos. Ahora bien, esto demuestra que la casualidad fue maravillosa. Sin embargo, no éramos ningunos predestinados ni favoritos ni especie aparte. Ahí está el mito.
*
Ahora, no nos vayamos por la tangente.
*
Hablo:
A todos los admiro, respeto y recuerdo con profundo cariño.
Creo que no deberíamos hacer un viaje de fin de semana para hacer lo mismo que hacíamos antes: jugar, emborracharnos, hablar de los dark sides…
Tampoco pienso que debemos hacer renacer absolutamente nada.
Mucho menos creo en la idea de edificar nuevos mitos.
Pero sí me convence replantearnos en términos personales y reconocernos pero de una forma libre, no planeada ni demandante, tampoco forzada.
Quitémonos la losa.
Aceptemos que la vida es incontrolable y que el tiempo es más sabio que el hombre que aprende a contarlo.
Un honesto abrazo a todos.



Memo: eres una niña.
Kalunga: que bueno que ya estás más flaco.
Churro: me hubiera encantado acompañarte.
Charal: te debo varias cosas, espero ponerme a mano. Sabes que te admiro.
Horacio: ...


F / A / S / T

24.9.08

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Carmen Boullosa: Literatura es interiorización, no evasión

Presenta La virgen y el violín






Carmen Boullosa habla con la seguridad de una poeta que recién ha bajado del Parnaso, dueña de una personalidad avasalladora que te devora o conmueve al primer descuido, una mujer para quien literatura y vida son una misma cosa, una escritora que no aspira a construir verdades: cuenta historias complejas que no son para evadirse de la realidad.


“Los escritores somos animales literarios. Así como necesitamos comer y respirar, yo necesito escribir, pues para mí la vida es eso: escribir y contar historias, pues es la única manera que yo conozco para entender lo que me rodea”.


Si bien uno no entiende nada, escribir novelas es una confesión que exige un acto de humildad muy grande por parte del escritor, pues finalmente no es “capaz de dar una repuesta clara a las grandes interrogantes de la vida”.


“Yo les voy a dar es esta historia y a través de ella ustedes se van a intrigar como yo me intrigué por la complejidad de este asunto, o del ser humano, o de la mujer, o del perro”. Pero el novelista no juega el papel del filósofo o el científico que construye verdades, el novelista es un surtidor de preguntas al por mayor, y también tiene los ojos puestos hacia adentro.


Boullosa obtuvo esta semana el prestigioso Premio Café Gijón por su novela El complot de los románticos, y el día de ayer platicamos con ella con motivo de la presentación de su novela La virgen y el violín (Siruela, 2007), una “novela galopante”.


Es una novela que “tiene un ritmo casi equino: de pronto corre, luego se detiene porque necesita tomar aire o agua”. Es una novela que “va galopando, corriendo y se detiene frente a una pintura que a su vez la vuelve a aventar”.


“Mis obsesiones están muy presentes en la novela, las relaciones intrafamiliares, las cosas que son difíciles de explicar, de atracción entre una persona y la otra, las obsesiones del cuerpo, la música, etc. Los animales literarios también estamos llenos de vicios”.


La protagonista de la novela es Sofonisba Anguissola, la primera pintora renacentista, nacida en 1532 en Lombardia (Cremona), cuna de los primeros stradivarius. Lo que a Boullosa intrigó de Anguissola fue su conquista de privacidad, derecho a la sensualidad y la expresión melancólica de su rostro.


“En la vida de Sofonisba Anguisola existen fragmentos de aventura. Pero no es precisamente la vida de un aventurero, un descubridor, un viajero, sino de una pintora que lo que hace es pasar muchas horas frente a un caballete precisamente pintando”.


La Europa que aparece en las pinturas de Sofonisba y en esta novela es una Europa en la que hay un enorme tránsito de gente por motivos comerciales, una Europa múltiple. Conviven el mundo de la pintura renacentista y el mundo de los artesanos de instrumentos musicales.


En “ese mundo es donde aparece la gente que viene de los lugares exóticos y que trae consigo el carey o la tecnología necesaria para hacer las cuerdas, el tipo de barniz, madera, y todos estos elementos físicos” que conformarán los violines más perfectos creados por el hombre.


El complot de los románticos, ganadora del Premio Café Gijón

El complot de los románticos es una novela hablada, que nos platica. Es una novela que empieza en nuestros días pero que también hace un cruce en el tiempo. La mayoría de los personajes ya están ya muertos: son habitantes del Parnaso, los escritores consagrados que encarnan una vez al año en la tierra para pasarla bien, y otorgar un premio literario”.


La ciudad de México es mi ciudad.

Aunque vivo en Nueva York. Me fui para allá en el 2001. Siempre estuve aquí, vengo cada rato. El miedo no es mi compañero.


Yo nací en una ciudad de México que ya no está. Lo que extraño ya no existe. La ciudad de México de mi vida, ya no está. Mi ciudad de infancia, una ciudad de México donde habitaban tres millones de habitantes, que era una ciudad muy vivible, donde había glorietas, puentes, los camellones estaban repletos de flores, era una ciudad bellísima, allá por fines de los cincuentas.


La ciudad cambió radicalmente con la creación de los ejes viales que partieron los barrios por la mitad, trazos que no respetaban el orden “natural” de la ciudad sino que cruzaban, dividiendo, un sólo barrio en dos.


La ciudad cuando ya quedó terminada, la ciudad ya era otra cosa. El coche tenía la prioridad. Ya no salías a hacer tus deberes en tu propio barrio. Necesitabas tomar el coche, ir a otro sitio, tomar el pesero, tomar el metro. Ya no era la ciudad a la medida del hombre, ya era otra cosa, la macrópolis, donde pequeñas islas se agrupan para hacer una ciudad del tamaño de la ciudad de México.


Recuerdo que Octavio paz era muy generoso con los jóvenes, le gustaba mucho conversar. Cuando yo comencé a vivir con Alejandro Aura no le gustó nada la idea y me dejó de hablar. Aura era del otro lado, qué hacía yo con él.


Pero bueno, luego me perdonó “mi pecado”. Para mí es una figura tutelar, no la principal, la principal fue Tomás Segovia.


A México lo veo mal. Pero también al mundo. Pero no entiendo. A partir de la caída del PRI y el fortalecimiento de las batallas campales del narco no entiendo bien lo que pasa en México.


El siglo XXI ha arrancado mal, pero tiene mucho por delante para componerse. La literatura es una forma de tratar de entender y de vivir con intensidad y plenitud, para los privilegiados que sabemos leer y escribir.


La literatura es crítica, homenaje a la realidad, es un surtidor de preguntas, de conciencia.


Yo creo que alguien que es un lector es alguien que sabe defender mejor sus propios derechos y los de quienes están cerca de él. Y quien sabe que cada vida humana es algo invaluable, creo honestamente que es la mejor manera de vivir, y que eso hace un mundo mejor.


Un escritor no puede serlo si no es un lector, porque al escribir entabla un diálogo perpetuo con los otros libros.


6.8.08

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Blonde Redhead en México

Música y vida llevadas al límite











La banda de rock Blonde Redhead, que se presentará en la ciudad de México el 23 de agosto, busca con su música emular la vida y la experiencia que de ella se tiene al rozar los límites.


La banda integrada por la japonesa kazu Makino (voz y guitarra) y los gemelos italianos Simone Pace (batería) y Amedeo Pace (guitarra y voz), mezcla silencios y tonos suaves, que en el momento más inesperado se transforman en sonidos punzantes y gritos de exasperación, con guitarras que copulan como una vertiginosa y dulce marea de cuerpos, siempre al ritmo brillante y sobrio de una batería grave y profunda.


Blonde Redhead fue comparada en sus inicios con Sonic Youth pero hoy se han quitado esa etiqueta al adueñarse de un estilo particular, muestra de la evolución que han tenido con cada álbum.


Son músicos que no se acotan a la rigidez de ningún tipo de estructura, y cuentan con ese plus que permite a muchos músicos descollar cuando encuentran, a veces sin quererlo, nuevos caminos para explorar en el inmanejable y poético sendero de la música, lo cual los ha hecho poseedores de un sonido realmente sofisticado, fruto de años de estudio y en parte debido a la afición que desde niña Kazu sintió por Mozart y Maria Callas.











Tienen siete discos, el más reciente lleva por título 23, uno de los mejores álbumes del 2007 y que vino a consagrarlos como grupo de culto.


Otro de sus álbumes más importantes es Misery Is a Butterfly, en cuya grabación Blonde Redhead tardó más de lo usual debido a un grave accidente que sufrió Kazu Makino al caer de un caballo, accidente al que aluden en la canción "Equus".


"Amo a los caballos porque me siento muy viva cuando estoy con ellos", diría después del accidente la vocalista del grupo.


Vida y peligro, excesos y desenfrenos conforman la materia que esta banda neoyorkina utiliza para aproximarse al acto de invención estética y artística.

"Todo lo que me haga sentir viva es importante para mí. A veces tomo hasta el límite, pareciera destruirme, pero en esos momentos me siento viva” dice Kazu en una entrevista.

El inicio de su canción “In particular” también muestra esta actitud: “Recostada sobre mi espalda / escuché música/ sintiéndome insegura y catastrófica / me tengo que decir ‘es sólo música´/ eso me deja perpleja/ pero así es”.


Y sí, así es, Blonde Redhead lleva las sensaciones al límite con gritos agudos, riffs sencillos, entre melódicos y estridentes, síncopas y silencios impredecibles y deslizamientos policromáticos sobre cuerdas eléctricas.


"Mis canciones a menudo vienen a mi mente, las escribo pero trato de no pensar mucho sobre ellas". Más intuición que razón o más bien instantes delimitados por una barrera de tiempo: la que dure cada track.

Instantes que por más breves que sean no es recomendable dejar pasar. Instantes que invitan a vivir sin límite.


24.7.08

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Conoces a Ulises Lima?



"Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio".




El personaje Ulises Lima creado por Roberto Bolaño en Los detectives salvajes existió en la vida real y era conocido como Mario Santiago Papasquiaro. El Fondo de Cultura Económica edita la antología poética Jeta de santo, de este autor mexicano fallecido en 1998, que contiene una selección de 161 poemas realizada por su viuda Rebeca López y el también poeta Mario Raúl Guzmán.


Mario Santiago era uno de los jóvenes poetas retratados por Bolaño y que querían "volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial" mexicana de los años 70, boicoteando los eventos de las vacas sagradas, escandalizando a la población estudiantil de la Facultad de Filosofía y Letras y burlándose de las excentricidades del mundo artístico.


Ulises Lima y Arturo Belano son, en Los detectives salvajes, los alteregos respectivos de Mario Santiago y Roberto Bolaño, dos grandes amigos y fundadores del infrarrealismo mexicano.


Cuenta el poeta Ramón Méndez (La Jornada Morelos, 9/03/2004) que "una madrugada de 1975, cuando Santiago y yo salimos de la casa de Bolaño lo habíamos convencido de nuestra subversión vital contra el oficialismo de la cultura, y nos había comparado con los beatniks" norteamericanos, que sin duda influyeron a este grupo de jóvenes. Pues como aquellos, los infras querían lanzarse a los caminos. "Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio", diría Santiago.

Santiago escribió en uno de los manifiestos del infrarrealismo mexicano, "la estupidez no es nuestro fuerte", en respuesta a quienes calificaron su comportamiento escandalizante como estúpido o infantil. Y para nada: su actitud tenía sentido y una razón de ser, una actitud pesada que demandaba congruencia.

La forma de "partirle la cara" al oficialismo era ir en contra de ésta confrontándola, empezando por confrontarse a sí mismos, hasta ser capaces de abandonarse. Por eso Mario Santiago ante cualquier posibilidad de reconocimiento lo rechazaba. Fue capaz de clausurar su revista justo cuando empezaba a ser más conocida. Ese era el sentido más radical de ser un infrarrealista: un ser que brilla con luz propia en la marginalidad.


Para Bolaño era un "poeta poeta. Es decir, un poeta todos los segundos y sentidos de su vida: cuando cocinaba o hacía el amor, ¡vaya!, poeta, hasta para ir al baño.



Y para muestra basta una anécdota contada por el propio Bolaño, su gran amigo: "Era un ser extrañísimo, hacía cosas como meterse a la ducha y seguir leyendo. Y lo peor era que eran mis libros. Siempre veía mis libros mojados y no sabía qué había ocurrido".



"Hasta que una vez lo sorprendí leyendo en la ducha y yo lo que tenía que haber hecho era ponerme de rodillas a rezar ante el milagro que había presenciado".



Mario Santiago Papasquiaro fue un poeta desconocido, pero que ahora, en gran parte debido a la difusión lograda por Roberto Bolaño, se le quiere recuperar cuando en vida nadie le puso mayor atención ni siquiera al momento de morir: su cuerpo fue indentificado en el Semefo varios días después de haber sido embestido por un automóvil una noche en el Distrito Federal.



14.7.08

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Océanos

Sólo de esta forma logro acercarme a ti. Escribo con los ojos cerrados como si tuviera mi frente sobre la tuya. Escucha ese pequeño silbo que nos une. Querido mío. Tú que vienes del planeta inventado por los marinos. Lleva estas flores al ombligo del sueño. Dile que espere mientras acaba de leer aquél libro que le regalé hace novecientos instantes. Borra esto. Estoy respirando mientras siento cómo vibras. Empiezo a escribir una carta. Escribir para alcanzar la hilera de recuerdos, el mínimo de tu voz que canta. Tú que cierras los ojos. Que meces tu frágil y tibio cuerpo cuando te acuestas sobre la cama. Que cubres tu rostro con la sábana. Que enseñas la espalda desnuda mientras en la pared agrietada pasan figuras proyectadas de antaño y te hacen cosquillas. Dos muchachos que bailan con una joven de sombrero. En esa época en que todos eran hechos a blanco y negro. Una suave y silenciosa canción en inglés detenida en una lacia japonesa que da saltitos. Un poema que cubre toda la pared de tu cabeza hasta los sueños de los anacoretas disfrazados de poesía. Y lees en voz alta tu diario escrito por un señor que fuma y que fue tan joven como tú y que regresa cada noche a platicar contigo, mientras le cuentas que es verdad que la gente se conoce en los lugares más inverosímiles. Y que no es eso lo que lo vuelve tan auténtico, como el recuento a instante de aquel día. Y él con sus ojos ratoniles te mira sentado. Fuma y ríe cuando le aseguras que no hay misterio en el poema aquél de Cesárea Tinajero. ¿Por qué habría de significar algo que ya se ha dicho? O mejor aún algo que no tiene respuesta? Más que la mera atención en aquello de lo que se quiere concluir algo. El ríe y te cuenta de los solitarios que cantan en los autobuses olvidados. Subes con él a la azotea y se lanzan al camellón de palmeras gastadas. Te habla de C. que no Tinajero. Te lleva al café que tú conocías hace años. Cuando caminabas por Bucareli con una muchacha que te hablaba de poemas y películas sentimentales. Y te platicaba de C. que escribe a lobos y lame heridas sin vestirse de sombras como Pizarnik o Plath, mujeres de dolores verticales que se clavan los huesos en los pulmones. Y se enlaman con hojas secas. Y sueñan protegidas en su descanso provocado a fin de verse verticales eternamente. Vuelves el camino con él. Vuelves a la habitación que no ha sido la de siempre. Y el hombre se escapa por el resquicio. Es tarde. La mujer que escribe, recuerda. Ella mira ahora que duermes en el desierto y amaneces en el bosque de sándalo. Ahora que terminas tu novela. Donde al fin dices qué hay detrás de la ventana. Ahora que sabes que nadie revolucionará la poesía. Has encontrado la manera de dormir con los ojos abiertos. Y el hombre regresa y te habla de estrellas distantes. Te dice que C. ha muerto. Que aún no la encuentra por ningún vagón submarino. Que iniciará una búsqueda. Y tú serás su guía. La ciudad ha cambiado tanto. Ahora cae nieve los domingos. Y las jacarandas duran todo el año. Las calles se llenan de rubias y curanderos y se pasean aún por la alameda, después de comprar un café latte de Mr. SB. Ahora pueden tomar un caballo y pasear por la colonia Roma. Entrar al edificio de las brujas y recordar aquél día del desfile del amor. Donde cada uno se disfrazó de su propio mito. Él pregunta por el tuyo. Y tus ojos se cierran. Te hallas en la habitación. Miras tu vientre pálido, suave y recuerdas las manos de Ella. Estrella distante. Y como en la novela. Viajas al interior de una nube. Y miras tu cuerpo. El mismo que baila cuando germina el alba. Cuando se oscurecen tus ojos y recuerdas a aquella mujer que escribe y te piensa en silencio. Mientras el sueño persiste. Mientras te abras en flor y regreses al océano que llenas de gozo con tu existencia. Así ha sido, así es. Así es.

Ella

16.8.07

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Domingo 8 de julio de 2007, 10:12 p.m.

Domingo 8 de julio de 2007, 10:12 p.m.

Te busco en las enredaderas de los árboles, cuando el viento fresco limpia mis lágrimas en un caminar repleto de seres que se machucan como hormigas. Nada es más bello que contemplar la caída de tu cabello como cascada infinita. Te busco en ese hombre que viene de frente y me reta con la indiferencia de su mirada. Te he buscado por debajo del pasto, en las plazas de mercado, en la ambición, la pedantería, la opulencia y el clima de superficialidad que entra por mi nariz y me desangra, que tragan mis poros para vomitar los restos de humildad que ya no merezco. Te busco como un gato que se posa en la cabeza de todos los gigantes para observar un horizonte maravilloso. Te amo en las paredes y en la cocina. Cuando la luna grita y los niños convierten el silencio en melodía. Te busqué esta mañana mientras plantaba flores que nunca abrirán y enterraba pájaros que volverán a trinar al amanecer. Caminé por una calle que es todas las calles recordando tu olor que impregna todo lo que me rodea. Estuve aquí en todas las ciudades y en todos los lugares que existen. He visto todo y nada me falta por ver. Vi una anciana contemplando el silencio de sus últimos días que pese a la rutina y la desesperanza siguen siendo una incertidumbre. Una anciana que me miró como un niño curioso. Un cuarto que da a la calle. Una anciana en una silla de ruedas que ansía su final con ternura, sorpresa y dolor en el rostro. La anciana y una casa que está en todas partes, donde importa y donde no es necesaria. Tan innecesaria como todos los que corremos compulsivamente hacia nuestra desaparición y olvido. Una anciana que me dio una gran lección sin decir palabra alguna y que encontré apenas unos 300 metros fuera de mi casa, donde me espera una cama que permanecerá tan vacía como mi cuerpo. Una anciana en un cuarto que da a la calle que espera conocer tus ojos para desaparecer de este planeta. Una anciana que vive en un cuarto que da la calle con un gato, un catre, una tele y un refrigerador, una puerta corrediza que cierra hacia abajo y se pliega y repliega sobre sí misma. Una anciana que me vio tres segundos para hablarme del sonido de los pájaros, del color de las flores, del sabor de las frutas, del silencio de la vida, del amor sin palabras y a kilómetros de distancia que arde en el corazón y fulmina con un recuerdo. Cerré los ojos y estabas a su lado diciéndole: “ese es Ale y me ama”.