Alejandro Flores

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6.10.08

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Enrique Rentería: "soy enormemente lesbiano"

En los ojos de los gatos, un acto de amor



Una vez terminada la conversación que sostuvimos con el escritor mexicano, Enrique Rentaría, arquitecto y guionista de cine (Todo el poder) y fanático de las mujeres, pues se dice enormemente lesbiano, sugiere a nuestra fotógrafa que publique la “mejorcita”. Todos sonreímos. El encuentro ha sido agradable. La literatura nos llevó por donde quiso.

¿Cómo tres mujeres de la misma familia y generaciones distintas, que en su juventud experimentaron cada quien a su manera sucesos tan traumáticos como la masacre del 2 de octubre de 1968 y el terremoto de 1985, pudieron finalmente sobrevivir?

Al cabo de leer unas cuantas páginas de En los ojos de los gatos (Tusquets, $199), de Enrique Rentaría, descubriremos el sentido que tiene el título, pues el autor hace un símil entre las mujeres y su capacidad de supervivencia con las siete vidas que se atribuye a los gatos.


“Esta novela es un acto de amor para las mujeres, soy enormemente lesbiano, prefiero a las mujeres que a los hombres. Los hombres no servimos para mucho”.


Para mí lo femenino es eso, es esta sobrevivencia. Sobreviven al abandono, a la soledad, se cuidan, tienen a sus hijos.” Mientras que en esta novela, los hombres parecen fantasmas, son evasivos, abandonan, salvo pocas excepciones.


En un fragmento de la novela puede leerse: “Humanos y gatos son los únicos con placenta que conservan sus genes similares a los de la pareja primigenia de su especie”. Además, cada una de las protagonistas tiene un gato que forma parte de una misma ascendencia.


El autor narra la vida de tres mujeres que siendo muy jóvenes tienen experiencias directas en acontecimientos trágicos: Artemisa padece el 68; Casandra, su hija, se embaraza a los 15 años y da a luz a Eurídice en el sismo de 1985. Personajes que tienen la suficiente fortaleza para salir adelante, como los gatos que sobreviven a los sucesos más inverosímiles.


Es una novela muy juvenil, está dedicada a los que eran jóvenes en el 68, en el 85, y los que son jóvenes ahorita. Ni la última de las protagonistas llega a los 30 años. Pues esa era la única manera en la que podía plasmar esa ciudad viva, no como un recuerdo.”


“Para mí era importante hacer un fresco de la vida de la ciudad en fechas que han transformado esta ciudad, como el 68 y el 85, y esta especie de ambigüedad actual en la que no sabemos qué está sucediendo”.


“Uno no elige estar en una masacre o en medio de un sismo. La vida te pone ahí y tú tienes que enfrentarte a eso y sobrevivirlo. Y estas mujeres lo sobreviven.” Y es muy duro que sean personajes inocentes pues sin querer padecen las consecuencias de eventos en los que no tenían la más mínima implicación.


Son también el símbolo de lo que los gobernantes en México ha querido producir por medio de “la censura que no es censura. Pero los niños les ganan, son más lúcidos que ellos. Hay una costumbre gubernamental para no dejarnos ver las cosas.”


“Puede ser que de alguna manera tengamos una educación y unos gobiernos que nos adormecen, que nos tienen aletargados para que todo nos pase como de noche.”


“¿Cuántos muertos hubo en el sismo? Ellos dicen que 6,000. Todo el mundo, sospecha que fueron más. Algunos que fuimos a sacar escombros del edificio Chihuahua veíamos que había al menos 6,000 muertos solo ahí. En ese sentido nos preguntamos ¿por qué no nos dicen la verdad? ¿No merezco saber la verdad de lo que pasó en el 68, lo que pasó en el sismo o de que en realidad ahorita no pueden con los narcos?


Por eso se tendría que ir más allá del discurso ingenuo y sin matices. También en la novela guarda respeto a las ideas que son capaces de rendir fruto con el paso del tiempo.


El personaje “Artemisa va creciendo políticamente y llega a decir: ‘el PRI es una puta vieja, el PAN es una puta joven buscando esquina, y el PSUM es una puta inocente que aún no se ha dado cuenta de que quiere ser puta’.”


Lolita se me hizo muy importante porque encarna el anhelo de emancipación en pleno 68 y su ímpetu lo transmitirá a los demás personajes, sobre todo a Artemisa y Félix, quienes ven a su tía preferida, colgada, muerta. Por eso ella representa esta parte política en un amplio sentido. Curiosamente, en ese símbolo de libertad es también la que aleja a los hombres, sólo queda entre sus papales la huella de un amante: N.


“Ella aunque ya no está, va dando línea. Y al final prácticamente revive. Artemisa se da cuenta que las semillas que sembró en ella su tía crecieron en su hija y en su nieta. Así, las ideas de la gente que nos amó y ya no está, de los maestros, etc., germinan y florecen en nosotros.”


Como en V de Venganza, en la que el protagonista dice: “las ideas son a prueba de balas”.


Las ideas siempre producen algo, sostienen las cosas. Pero también para que surja algo nuevo, hay cosas que se tiene que destruir.”


“La literatura hace que los demás vivan esa experiencia y en unas memorias, los demás visitan esos eventos. En la literatura tú lo vives, el escritor te lo pasa a ti.”


Lo que pasa hoy (la violencia en México) es real, y eso es lo que deberíamos empezar a retratar.”


“Yo dudo que la literatura cambie alguna cosa. El compromiso del escritor se me hace algo muy mamón la verdad. Pero el escritor tiene que ocuparse de su material, y su único compromiso es con su literatura.”

16.9.08

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Rumbo al "gran concierto en el cielo"

Murió Richard Wrigth, de Pink Floyd






Los fanáticos del legendario grupo de rock Pink Floyd no podrán ver consumado su sueño de un nuevo reencuentro de esta banda, pues el pasado lunes falleció el tecladista Richard Wright, uno de los fundadores de este grupo y autor de algunas de las piezas más importantes de esta agrupación inglesa, una de ellas “The Great Gig in the Sky” (El gran concierto en el cielo).


Al tratarse del segundo miembro de Pink Floyd que muere, el primero fue el guitarrista Syd Barrett en 2006, ese reencuentro anhelado por miles de fans en todo el mundo, ahora sólo podrá “concretarse” en el cielo. Wright y Barret han abierto el camino.


El tecladista murió a los 65 años, "tras una corta lucha contra el cáncer", explicó una fuente cercana a la familia del músico.


Richard Wright (teclados), Roger Waters (cantante y bajista) y Nick Mason (batería) comenzaron a ensamblar piezas de rhytm & blues (R&B) cuando estudiaban arquitectura.


Richard Wright recordaba que “fue grandioso que Syd [Barret] se les uniera. Antes de él tocábamos R&B a la manera clásica, como lo hacían todos. Pero yo era más fanático del jazz”.


Con la incorporación de ese grande hoy fallecido que fue Syd Barret, la banda pasó del R&B a una ruta más libre de improvisación de los teclados y la guitarra que los conectaría con lo que se convino en llamar psicodelia.


La agrupación utilizó varios nombres entre los que se encuentran The Meggadeaths, Sigma 6, The Abdabs, Leonard's Lodgers y el T-Set, antes de dar con The Pink Floyd Sound, el cual está inspirado en dos músicos de blues admirados por Barret: Pink Anderson y Floyd Council. Más tarde, reducirían el nombre para llamarse Pink Floyd.


En 1967, Syd Barret dejaría la banda por sus problemas con drogas, y sería reemplazado por David Gilmour, con cuya incorporación la banda enriqueció su sonido.


Sería The Dark Side of the Moon (1973) el álbum que los haría pasar a la historia del rock. Este disco permaneció en la cartelera de los discos más vendidos en Estados Unidos por más de una década.


Wright participó en la creación de muchas de las canciones de este álbum, siendo su más memorable contribución “The Great Gig in the Sky” (El gran concierto en el cielo).


A partir de ese disco la fama alcanzada terminó por friccionar las relaciones al interior del grupo. La rivalidad entre Waters y Wright llegaría al límite durante la grabación del también legendario álbum, The Wall (1979).


Waters haría un enorme berrinche al condicionar su participación en la creación de este disco a que Wright fuera relegado del grupo.


Así, Wright dejó de pertenecer a la banda, aunque seguiría tocando con ellos en los conciertos de la gira The Wall pero ya como empleado a sueldo.

Wright volvió a Pink Floyd cuando Gilmour y Mason decidieron conformarla de nuevo en 1987 para grabar el disco A Momentary Lapse of Reason, en el que no contribuyó con ninguna composición. En ese momento Waters ya no formaba parte del grupo.

En el último disco de Pink Floyd, The Division Bell, la banda retomó los principios de colectividad que la caracterizaron en sus inicios. Wright llegó a comentar a propósito del mismo: “En este disco, nosotros tres realmente tocamos juntos. Es como en un principio”.


En 2005, David Gilmour, Nick Mason, Roger Waters y Richard Wright se reunieron, por primera vez desde 1981, para participar en el concierto Live 8 de Londres contra la pobreza en el mundo. Se esperaba que lo volvieran a hacer.


Pink Floyd revolucionó el estilo del rock, lo psicodélico alcanzó niveles poéticos de contención emotiva fuerte y tierna a un mismo tiempo.


La música ha demostrado que ni los egos o rivalidades pueden más que la trascendencia indescriptible de una obra maestra. Esa trascendencia que mantiene viva la ilusión de un último gran concierto. Esa trascendencia que nos confirma que los reencuentros son un mero pretexto para ahondar en lo maravilloso del instante, para recordar un tiempo que ya se fue.

6.8.08

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Blonde Redhead en México

Música y vida llevadas al límite











La banda de rock Blonde Redhead, que se presentará en la ciudad de México el 23 de agosto, busca con su música emular la vida y la experiencia que de ella se tiene al rozar los límites.


La banda integrada por la japonesa kazu Makino (voz y guitarra) y los gemelos italianos Simone Pace (batería) y Amedeo Pace (guitarra y voz), mezcla silencios y tonos suaves, que en el momento más inesperado se transforman en sonidos punzantes y gritos de exasperación, con guitarras que copulan como una vertiginosa y dulce marea de cuerpos, siempre al ritmo brillante y sobrio de una batería grave y profunda.


Blonde Redhead fue comparada en sus inicios con Sonic Youth pero hoy se han quitado esa etiqueta al adueñarse de un estilo particular, muestra de la evolución que han tenido con cada álbum.


Son músicos que no se acotan a la rigidez de ningún tipo de estructura, y cuentan con ese plus que permite a muchos músicos descollar cuando encuentran, a veces sin quererlo, nuevos caminos para explorar en el inmanejable y poético sendero de la música, lo cual los ha hecho poseedores de un sonido realmente sofisticado, fruto de años de estudio y en parte debido a la afición que desde niña Kazu sintió por Mozart y Maria Callas.











Tienen siete discos, el más reciente lleva por título 23, uno de los mejores álbumes del 2007 y que vino a consagrarlos como grupo de culto.


Otro de sus álbumes más importantes es Misery Is a Butterfly, en cuya grabación Blonde Redhead tardó más de lo usual debido a un grave accidente que sufrió Kazu Makino al caer de un caballo, accidente al que aluden en la canción "Equus".


"Amo a los caballos porque me siento muy viva cuando estoy con ellos", diría después del accidente la vocalista del grupo.


Vida y peligro, excesos y desenfrenos conforman la materia que esta banda neoyorkina utiliza para aproximarse al acto de invención estética y artística.

"Todo lo que me haga sentir viva es importante para mí. A veces tomo hasta el límite, pareciera destruirme, pero en esos momentos me siento viva” dice Kazu en una entrevista.

El inicio de su canción “In particular” también muestra esta actitud: “Recostada sobre mi espalda / escuché música/ sintiéndome insegura y catastrófica / me tengo que decir ‘es sólo música´/ eso me deja perpleja/ pero así es”.


Y sí, así es, Blonde Redhead lleva las sensaciones al límite con gritos agudos, riffs sencillos, entre melódicos y estridentes, síncopas y silencios impredecibles y deslizamientos policromáticos sobre cuerdas eléctricas.


"Mis canciones a menudo vienen a mi mente, las escribo pero trato de no pensar mucho sobre ellas". Más intuición que razón o más bien instantes delimitados por una barrera de tiempo: la que dure cada track.

Instantes que por más breves que sean no es recomendable dejar pasar. Instantes que invitan a vivir sin límite.


24.7.08

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Conoces a Ulises Lima?



"Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio".




El personaje Ulises Lima creado por Roberto Bolaño en Los detectives salvajes existió en la vida real y era conocido como Mario Santiago Papasquiaro. El Fondo de Cultura Económica edita la antología poética Jeta de santo, de este autor mexicano fallecido en 1998, que contiene una selección de 161 poemas realizada por su viuda Rebeca López y el también poeta Mario Raúl Guzmán.


Mario Santiago era uno de los jóvenes poetas retratados por Bolaño y que querían "volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial" mexicana de los años 70, boicoteando los eventos de las vacas sagradas, escandalizando a la población estudiantil de la Facultad de Filosofía y Letras y burlándose de las excentricidades del mundo artístico.


Ulises Lima y Arturo Belano son, en Los detectives salvajes, los alteregos respectivos de Mario Santiago y Roberto Bolaño, dos grandes amigos y fundadores del infrarrealismo mexicano.


Cuenta el poeta Ramón Méndez (La Jornada Morelos, 9/03/2004) que "una madrugada de 1975, cuando Santiago y yo salimos de la casa de Bolaño lo habíamos convencido de nuestra subversión vital contra el oficialismo de la cultura, y nos había comparado con los beatniks" norteamericanos, que sin duda influyeron a este grupo de jóvenes. Pues como aquellos, los infras querían lanzarse a los caminos. "Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio", diría Santiago.

Santiago escribió en uno de los manifiestos del infrarrealismo mexicano, "la estupidez no es nuestro fuerte", en respuesta a quienes calificaron su comportamiento escandalizante como estúpido o infantil. Y para nada: su actitud tenía sentido y una razón de ser, una actitud pesada que demandaba congruencia.

La forma de "partirle la cara" al oficialismo era ir en contra de ésta confrontándola, empezando por confrontarse a sí mismos, hasta ser capaces de abandonarse. Por eso Mario Santiago ante cualquier posibilidad de reconocimiento lo rechazaba. Fue capaz de clausurar su revista justo cuando empezaba a ser más conocida. Ese era el sentido más radical de ser un infrarrealista: un ser que brilla con luz propia en la marginalidad.


Para Bolaño era un "poeta poeta. Es decir, un poeta todos los segundos y sentidos de su vida: cuando cocinaba o hacía el amor, ¡vaya!, poeta, hasta para ir al baño.



Y para muestra basta una anécdota contada por el propio Bolaño, su gran amigo: "Era un ser extrañísimo, hacía cosas como meterse a la ducha y seguir leyendo. Y lo peor era que eran mis libros. Siempre veía mis libros mojados y no sabía qué había ocurrido".



"Hasta que una vez lo sorprendí leyendo en la ducha y yo lo que tenía que haber hecho era ponerme de rodillas a rezar ante el milagro que había presenciado".



Mario Santiago Papasquiaro fue un poeta desconocido, pero que ahora, en gran parte debido a la difusión lograda por Roberto Bolaño, se le quiere recuperar cuando en vida nadie le puso mayor atención ni siquiera al momento de morir: su cuerpo fue indentificado en el Semefo varios días después de haber sido embestido por un automóvil una noche en el Distrito Federal.



11.7.08

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Bolaño, escritor salvaje

A cinco años de su muerte


Roberto Bolaño se ha convertido en uno de los escritores más influyentes de la literatura contemporánea en el mundo entero. Este 14 de julio se cumplieron cinco años de su muerte.

Una parte muy importante de su vida y su novela más conocida y aclamada, Los detectives salvajes, transcurrieron en México.

Bolaño nació en Santiago de Chile en 1953. Cuando tenía 15 años llegó a México y en 1973 regresó a su país para luchar por el gobierno socialista de Salvador Allende, pero debido al golpe de estado de Augusto Pinochet fracasó en su intento revolucionario y volvió a México, donde cultivaría la que sería su más grande pasión: la literatura.

Así comenzó el exilio que marcaría el resto de su vida.

Ya en México, a mediados de los años 70, Bolaño era un adolescente romántico, un joven poeta radical que se ocultaba detrás de unos pesados lentes de vidrio con los que intentaba descifrar el mundo y la vida, a la que se aproximaba sin límites.

La ciudad de México fue la cuna de su juventud y precoz adultez, de su vocación literaria y de sus constantes preguntas y reflexiones. Una ciudad que enmarcaría su adolescencia, etapa en la que el concepto aventura lo sedujo de una vez y para siempre.

Las colonias Narvarte, Guadalupe, Roma, Condesa, Centro y Guerrero serían una especie de microcosmos de ese mundo que ansiaba descubrir, y se convertirían con el paso del tiempo en parte de los escenarios literarios con los que daría color y espacio a su narrativa.

En esos años conocería a muchos colegas que como él querían ser poetas y decían serlo. Pero más que escribir poesía, querían vivir como poetas. Esto es más claro si consideramos que la palabra poesía proviene del griego poiesis: creación. Y la creación es continuidad, impermanencia, cambio, movimiento, como la vida.

Entonces, vivir como poetas es vivir sujeto a nada, libre y en continua reinvención. Sin embargo, el problema fue que esos jóvenes no eran del todo poetas y tampoco eran tan libres como aspiraban a ser. Estaban atrapados en sus propias entrañas y en sus propias utopías.

De acuerdo con esos años y los sueños de emancipación que contagiaron a los jóvenes de todo el mundo, podemos entender que la poesía era para estos muchachos, que se autonombraban infrarrealistas, utopía y autenticidad como las dos caras de una misma moneda.

No obstante, aquellos jóvenes, parte del muestrario de toda una generación, ya interiorizaban la amargura de un fracaso por venir. Tal vez por una especie de conciencia sobre lo que está próximo pero que se prefiere evadir.

Bolaño recuperará esa lucha que nació perdida en su obra medular Los detectives salvajes, haciendo una especie de homenaje a esos adolescentes, entre los que él se contaba, que apostaron por una veta posible para alcanzar la autenticidad en este mundo de simulacros.

En la novela, Bolaño los llama realvisceralistas, o sea, los que viven realmente con la víscera, la bilis, la emoción. Para ellos, la poesía era la estrella que iluminaba el mapa de los caminos que debían seguir.

Esa estrella sin embargo confusamente los conduciría al cabo de dos décadas al fracaso.

Por eso, podemos concluir que Bolaño retrata la derrota de toda una generación inspirada por el socialismo, la emancipación, por la libertad y la revolución, una generación que se entregaba a sus ideales sin ningún tipo de concesiones.

Una generación que finalmente no llegó a la Tierra Prometida, sino que poco a poco fue cayéndose para darse cuenta que el terreno es árido y muy parecido al Infierno. Nada que ver con su búsqueda inicial.

Bolaño reconstruye ese camino de utopías y esperanzas en Los detectives salvajes y en toda su literatura. Y lo hace con una crudeza soberana, pues su propia vida fue utopía ligada al desencanto.

Esa actitud ya la esbozaba en sus años mozos, cuando impulsó a sus comparsas a "lanzarse a los caminos", como en su momento lo hicieron Tzara, Bretón o los beatniks estadounidenses.

Así pues, Bolaño propone al lector que asuma la vida como una aventura que se enfrenta sin miedo. Una actitud con la cual, a pesar de saber que la vida es peligrosa, el lector pueda lanzarse a ella con valentía.

Aventura y valentía como los elementos de una misma ecuación, necesaria para quienes aproximándose al abismo sean capaces de volverle la mirada, y no sólo eso, sino sonreírle y bailar la conga mientras sigan aquí y todavía tengan tiempo.

6.12.07

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Mariposas en el estómago

Te amo porque me has dado tanto desde el momento en que apareciste. Porque contigo la dimensión espacio-temporal se demostró como es: imperfecta, irreal, inexistente, meramente conceptual. Te amo porque sonríes y eres capaz de ser sensible a mi dolor, a mi llanto, a mi necesidad, a mi necedad. Te amo porque cantas. Te amo porque bailas y eres capaz de seducirme de una forma tan dulce y salvaje. Te amo porque te he amado y te amenazo con decirte que lo seguiré haciendo, porque no existe a base de condicionamientos, no te amo si tú me amas, te amo porque existes, porque apareciste y nos encontramos. Te amo cuando los árboles abren sus brazos para acariciar y atrapar el viento. Te amo cuando el viento pone a girar al planeta al soplar en los brazos de los árboles. Te amo porque tengo necesidad de hacerlo, porque quiero hacerlo, porque no hacerlo sería un engaño, sería no estar viviendo. Te amo porque no me importa la espera, porque me rejuveneces, porque me devuelves la inocencia, y porque de lo contrario seria un anciano prematuro, sin motivación. Te amo porque eres un hermoso motivo. Y como decía Nietzsche: “aquel que tiene un motivo, un qué, siempre encuentra el cómo”. ¿Cómo amarte? De la forma en que me lo pidas. De todas las formas posibles. Grábatelo: Mi amor por ti llega más lejos que Argentina, no entiende la idea de tiempo ni el concepto muerte.
guelek.gyatso