“Es hora de que comience la era de la literatura. Ya no es suficiente la libertad política; se debe promover un nuevo clima espiritual” recuerda el filósofo Rob Riemen haber escuchado de Elisabeth Mann, unos meses después del fatídico 11 de septiembre de 2001. Esto en su libro Nobleza de espíritu: Una idea olvidada (Pértiga, $158).
14.12.08
Nobleza de espíritu, Rob Riemen
Etiquetas: civilización y barbarie, crítica, escritores, Flujo de existencia, moderno
29.10.08
Cine budista, toda una filosofía
En este festival, que se llevara a cabo del 30 de octubre al 9 de noviembre, conoceremos la riqueza multicultural de alrededor de 18 naciones a través de más de 40 películas, conferencias y seminarios de primer orden.
A través de la pantalla veremos que temas como la felicidad, el amor, el fracaso, la hostilidad, la ilusión son meras atribuciones de sentido, por lo tanto no son tan reales como parecen, más bien son engañosas, pero nos obstinamos en pensar que el mundo externo y los demás son los culpables de nuestros males.
Por eso es importante “darnos cuenta que estamos viviendo en un mundo que está abriendo una nueva forma de vivir y lo que pretendemos es traer a México esa opción, que la gente se asome a esta puerta y descubra dentro de sí mismo una experiencia diferente”, dice Guadarrama.
Esta iniciativa surge en el año 2000 cuando se funda el International Buddhist Film Society, compuesto por poetas, músicos, actores como Peter Coyote, Richard Gere, Philip Glass, Robert Thurman, que descubren al budismo como una filosofía que puede ayudar a la sociedad, y sobre todo porque hace 20 años empieza a haber una colaboración muy cercana entre estas tradiciones y la ciencia contemporánea.
“México es la ciudad más grande de Occidente, por eso se determinó que fuera aquí la primera vez que un país de habla hispana organizara este festival, que se ha llevado a cabo en San Francisco, Los Ángeles, Ámsterdam y ciudades de Asia”.
“El público ideal es un público joven e inquieto que esté en la búsqueda del conocimiento interno, curioso de saber por qué son las cosas como son, o simplemente gente que ame el cine porque vamos a tener oportunidad de ver películas que de ninguna otra manera podríamos ver”.
Además de las películas se realizará un concierto de clausura, el domingo 9 de noviembre en la sala Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (CNA), con la proyección especial de la película hindú Luz del Este (Franz Osten, 1925), que es la historia del buda histórico, el príncipe Siddartha y participan músicos del Conservatorio de Rótterdam, monjes de Nepal y Susana Zavaleta que se une a este experimento musical, cuyo fondo es la película.

Entre las películas se encuentran Magos y viajeros, dirigida por un lama del Bután; Iluminación garantizada, una comedia muy divertida; Ghost Dog: el camino del samurai, del gran director Jim Jarmusch; documentales sobre personajes como el Dalai Lama y su experiencia en exilio, con música de Philip Glass; sobre Matthieu Ricard y su renuncia a la biología molecular para convertirse en monje, y sobre la experiencia del músico Leonard Cohen en torno de estas tradiciones, con la participación de U2; además, una película sobre Milarepa, personaje de la cultura tibetana que se ve inmerso en un mundo de venganza.
De esta forma, se ofrece una ventana para aproximarse a un modo radicalmente distinto de ver la vida. Una filosofía de la compasión y el entendimiento tan necesarios en esta hora violenta de nuestra historia.
El calendario completo de las actividades de este festival puede consultarlo y descargarlo en la página de Internet: http://www.ibff2008mexico.org
Etiquetas: Budismo, Cine, conciertos, Flujo de existencia, Mente, vida
22.10.08
A mis Brandaris
"Yo soy este momento"
poeta del colchón
Esto es en síntesis mi opinión
Despegue y aterrizaje. Aterrizaje y despegue.
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Les propongo otra cosa:
Tratemos de vernos como lo que hoy somos de forma individual, sin pretensiones de reedificar algo, sin juicios caducos y sin sentir nostalgia por un pasado que es responsable ni más ni menos de lo que hoy somos.
*

F / A / S / T
Etiquetas: arielbazán, Flujo de existencia, horacio, instantes, poesía, Utopía, vida
26.6.08
Espuma lánguida a un remitente borroso
Etiquetas: Flujo de existencia
11.5.08
Para D L
5. Diane
4. Love
3. Yes
2. AF
1. ?
2+2=5
Etiquetas: arielbazán, diana, Flujo de existencia
27.4.08
A LA CLAIRE FONTAINE, dulce diane, sweetest pain
He aquí la tersa continuidad de la magia, en la fortaleza anegada de un sentimiento: compatirte una lágrima y una flor en este claro y fértil mar de recuerdos. Sé que tú también lo sientes. Siento que también lo sabes.
Etiquetas: acrobacias, arielbazán, diana, Flujo de existencia
26.4.08
A un gato trapecista
¿Qué te digo? Que se me desgarra el alma. Algo así. Algo por el estilo. ¿Qué te cuento? Que se me vacía la mente, que la viscosidad de mis deseos no me permite pensar claramente ni bajo la penumbra de mis más recónditas pasiones. Nubes y naderías. Silencios y síncopas vacías. Clandestinidad inconforme ante la inapetencia del momento, ante la falta de respuestas, ante la ausencia de palabras. Pienso y escribo. Escribo y siento. Te cuento que no he hecho otra cosa que pensar en ti todo este tiempo en el que he pretendido hacer lo que debo hacer, que entiendo es hacer todo lo que se supone es correcto y que consiste en cumplir mis responsabilidades, no obstante, creo que todo lo que tengo que hacer es recordarte, ya que es preferible en casos como el mío optar por la honestidad, sobre todo si siento que resbala por mi piel como babosa incesante y rabiosa, pensamientos y recuerdos que son enjambres pérfidos y asquerosos de una incipiente levedad densa como la terrible culpa. Me pesa la cabeza y mis manos sangran color uva. Tus labios carcomen mis ojos por dentro cuando recuerdo el estertor de tu gemido lánguido en la niebla de lo efímero. Grita por favor amor mío y dime por qué esa película que vimos separados y en tiempos distintos pero que en el fondo sabemos que vimos juntos es tan significativa en estas horas de abandono y muerte idiota. Por qué no vienes conmigo para que partamos rumbo a la tierra en la que infinitamente nos encontraremos con rostros semejantes diferentes y plenos. Dime cuándo las azucenas darán a luz pequeñas ninfas ambarinas de esas que moran únicamente en la tierra pura del Gulag catártico número 5, en el que la feliz tristeza es reina, y de la melancolía surge el entusiasmo. Dime cuándo inundarás de nuevo mi habitación con tu licor hirviente, ese licor que me embriaga y que a ti te pone en trance, un trance desesperado, loco, de éxtasis, un vórtex hacia una dimensión desconocida, a la que nos aproximamos de espaldas pero sin perder de vista el camino que hemos recorrido. Dime por qué demonios estoy pensando en ti cuando ya te has ido más de una vez y finalmente vuelves. ¿Mi tristeza tiene algún sentido, alguna razón? ¿Hay alguna explicación? ¿Sería bueno que intentara controlar lo que siento y que se desborda ardiente como lava y fuego? ¿Debo esperarte otra vez? ¿O simplemente dejo que mi emoción palpite a todo motor yendo más rápido que mis ideas? ¿O me dejo aniquilar por esta nueva incertidumbre, esta nueva derrota? ¿Se trata de una derrota o es algo peor, un fracaso? Mira. Tus ojos son de una carmesí violento en estas horas de inefable estruendo, de un silencio insoportable y capaz de llenar mi habitación nublosa por unas lágrimas que no brotan, sino simplemente me escurren por dentro, en las paredes internas de mi piel, en mi columna vertebral, hasta que en mis entrañas se revuelven como ácido que me digiero para después vomitar. Para purgarme como lo hacen los gatos. Para purgarnos como lo hacemos siempre. ¿Recuerdas cuando fuimos gatos? Aquella vez que te trepaste en mi lomo para alcanzar la manzana de Adán colgada en el primer árbol no de la ciencia sino del crimen cometido contra nuestra aparente existencia, el crimen sobre aquello que es y que quién sabe qué es pero que según nosotros se parece a aquello que nos obstinamos en nombrar, en someter a conceptos que coagulan en nuestra conciencia causándonos cicatrices imborrables o incurables porque parecen reales siendo a la vez imaginarias y porque se impregnan en nuestro cerebro impidiéndonos dilucidar el abismo, la maravilla y el asombro. Aquella vez que observé la dulzura de tus ojos y te dije: Soy yo. Grábatelo bien. Y sonreíste saltando al siguiente árbol que flotaba en una nube galáctica de la cual brotaba leche espasmódica como un canto de sirenas. Esa noche en que mamamos como humanos neófitos como lactantes de pecho hasta que el sueño apareció y nos cubrió con su mítico y cálido v(u)elo. ¿Recuerdas amor o acaso me has borrado para siempre? ¿Es preciso que te cuente? ¿Es preciso que me estire completamente para alcanzarte y salvar esta acrobacia? ¿Recuerdas? Somos trapecistas y nuestro acto dura una noche que es todas las noches y un salto tan intenso y hondo como el vacío y la asfixia que se sienten en la garganta ante el vértigo. Creeme que hago un esfuerzo. Estoy tensando todos mis músculos; los aprieto y estiro. Le pido a mi corazón, el motorcito rojo, que no se detenga, que no se deje, que sea valiente en esta hora de intermitencias. Un relojito que no marca el tiempo. Este pequeño pero vital músculo que hoy está cansado y quisiera dormir entre tus manos sintiendo tu calor y tus dedos acariciándolo a su ritmo para que él pueda seguir soñando y colmar su vacío, para saciar su más noble deseo y, finalmente, para lo que es más importante: VIVIR que es seguir amándote, pues como dicen aquellos que tienen y viven con el corazón en la piel, en los labios y en las encías: No hay tal cosa que pueda ser digna de llamarse VIDA si ésta no contiene una alta dosis de gravedad y de sublime amor. Amor como tú y yo en estas horas de fuego y de cadáveres color violeta. Amor que late, amor que vibra, amor que desquicia por nuestra pertinaz cobardía, por nuestra incapacidad para hacer de las cenizas fuego y de éste, espanto para los demonios y fuerza para nuestros sueños. Amor que eres tú y que soy yo en este instante etéreo, en estos blancos y negros, en esta engañosa claridad de mezclar rojo con azul y azul con verde, de mezclar el deseo en la lengua con la vida en los dientes. Desde aquí te muerdo para dejarte herida, te mato para darte vida y te amo, te amo, te amo, porque sí, porque mi vida se hornea en tu boca, es tu saliva, fluye en tu sangre y galopa intempestivamente en tu humedad oscura, habla y encanta en tu angelical bravura y se condensa irremediablemente en tu insoportable, fatal e irresistible, ternura.
Etiquetas: acrobacias, diana, Flujo de existencia, gatos
6.12.07
Mariposas en el estómago
Te amo porque me has dado tanto desde el momento en que apareciste. Porque contigo la dimensión espacio-temporal se demostró como es: imperfecta, irreal, inexistente, meramente conceptual. Te amo porque sonríes y eres capaz de ser sensible a mi dolor, a mi llanto, a mi necesidad, a mi necedad. Te amo porque cantas. Te amo porque bailas y eres capaz de seducirme de una forma tan dulce y salvaje. Te amo porque te he amado y te amenazo con decirte que lo seguiré haciendo, porque no existe a base de condicionamientos, no te amo si tú me amas, te amo porque existes, porque apareciste y nos encontramos. Te amo cuando los árboles abren sus brazos para acariciar y atrapar el viento. Te amo cuando el viento pone a girar al planeta al soplar en los brazos de los árboles. Te amo porque tengo necesidad de hacerlo, porque quiero hacerlo, porque no hacerlo sería un engaño, sería no estar viviendo. Te amo porque no me importa la espera, porque me rejuveneces, porque me devuelves la inocencia, y porque de lo contrario seria un anciano prematuro, sin motivación. Te amo porque eres un hermoso motivo. Y como decía Nietzsche: “aquel que tiene un motivo, un qué, siempre encuentra el cómo”. ¿Cómo amarte? De la forma en que me lo pidas. De todas las formas posibles. Grábatelo: Mi amor por ti llega más lejos que Argentina, no entiende la idea de tiempo ni el concepto muerte.
guelek.gyatso
Etiquetas: acrobacias, arielbazán, diana, Flujo de existencia, gatos, instantes, límites, pasión, vida
16.8.07
La espera
Etiquetas: arielbazán, Flujo de existencia, instantes
Domingo 8 de julio de 2007, 10:12 p.m.
Domingo 8 de julio de 2007, 10:12 p.m.
Te busco en las enredaderas de los árboles, cuando el viento fresco limpia mis lágrimas en un caminar repleto de seres que se machucan como hormigas. Nada es más bello que contemplar la caída de tu cabello como cascada infinita. Te busco en ese hombre que viene de frente y me reta con la indiferencia de su mirada. Te he buscado por debajo del pasto, en las plazas de mercado, en la ambición, la pedantería, la opulencia y el clima de superficialidad que entra por mi nariz y me desangra, que tragan mis poros para vomitar los restos de humildad que ya no merezco. Te busco como un gato que se posa en la cabeza de todos los gigantes para observar un horizonte maravilloso. Te amo en las paredes y en la cocina. Cuando la luna grita y los niños convierten el silencio en melodía. Te busqué esta mañana mientras plantaba flores que nunca abrirán y enterraba pájaros que volverán a trinar al amanecer. Caminé por una calle que es todas las calles recordando tu olor que impregna todo lo que me rodea. Estuve aquí en todas las ciudades y en todos los lugares que existen. He visto todo y nada me falta por ver. Vi una anciana contemplando el silencio de sus últimos días que pese a la rutina y la desesperanza siguen siendo una incertidumbre. Una anciana que me miró como un niño curioso. Un cuarto que da a la calle. Una anciana en una silla de ruedas que ansía su final con ternura, sorpresa y dolor en el rostro. La anciana y una casa que está en todas partes, donde importa y donde no es necesaria. Tan innecesaria como todos los que corremos compulsivamente hacia nuestra desaparición y olvido. Una anciana que me dio una gran lección sin decir palabra alguna y que encontré apenas unos 300 metros fuera de mi casa, donde me espera una cama que permanecerá tan vacía como mi cuerpo. Una anciana en un cuarto que da a la calle que espera conocer tus ojos para desaparecer de este planeta. Una anciana que vive en un cuarto que da la calle con un gato, un catre, una tele y un refrigerador, una puerta corrediza que cierra hacia abajo y se pliega y repliega sobre sí misma. Una anciana que me vio tres segundos para hablarme del sonido de los pájaros, del color de las flores, del sabor de las frutas, del silencio de la vida, del amor sin palabras y a kilómetros de distancia que arde en el corazón y fulmina con un recuerdo. Cerré los ojos y estabas a su lado diciéndole: “ese es Ale y me ama”.
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