Alejandro Flores

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8.12.08

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México estúpido y violento


La violencia de nuestros días es una violencia vacía, sin sentido, alimentada por un Estado de montaje maniqueo y por una lógica del deseo exacerbado y ligereza de pensamiento.


Este fenómeno lo registran innumerables obras narrativas que retratan sociedades violentas y degradadas como la nuestra, el México de los miles de ejecutados que se contabilizan como en película de acción; la cifra oficial del año, más de 4,000 y casi 800 en octubre, parecería tomada de Hot shots!, la dominguera parodia hollywoodense protagonizada por Charlien Sheen a inicios de los 90.


Pero más allá de parodias, los sicarios, dealers, delincuentes, jóvenes de carne y hueso, no las caricaturas diseñadas por el poder político en sus millonarios spots televisivos, son resultado de la degradación social de países como el nuestro, sociedades que lo único que garantiza a estas personas, en su mayoría jóvenes, adolescentes e incluso niños, es maltrato, desprecio, sufrimiento y frustración.


Recientemente, el escritor mexicano Sergio González Rodríguez, publicó la novela El vuelo (Mondadori, 2008), en la que Rafael Asunción Vizcaya, personaje principal, es un joven que azarosamente se ve inmerso en el negocio del tráfico de drogas y poco a poco será rebasado de forma inconsciente por las prácticas al interior del mundo del hampa. No es del todo un hombre sin problemas ni meramente adaptable a las condiciones porque mantiene cierta reflexión, lo que lo hace conservar una parte importante de su dimensión “humana”.


Esta novela representa la interiorización individual de un drama social, y de una crisis global, hoy fuera de control. El drama de un individuo en específico que refleja la génesis de un problema mayor: una crisis cultural, una crisis de la civilización.


“En México se ha creado una narrativa en los últimos 15 años que describe episodios muy significativos de violencia; ha habido una explotación muy intensa del tema. Pero la mayoría responde a una inmediatez o a un registro meramente lingüístico. Pero yo creo que hay un drama profundo de la sociedad y de la cultura, de por medio”, dice Sergio González Rodríguez.


“Estamos llegando a una situación que la mayoría de la gente no quería observar pero que se veía venir. El índice de impunidad de los delitos en México es tan alto (99%) que ya no podemos presumir que vivimos en un Estado de Derecho o en una democracia, sino en una sociedad tremendamente corroída en sus instituciones políticas por la corrupción del narcotráfico”, agrega el escritor. La corrupción como norma de conducta en una sociedad que ha perdido todo sentido, toda lógica y toda posibilidad de entendimiento y solidaridad.


Sabemos que los sicarios son la base de la arquitectura piramidal del sistema de libre mercado pero no entran en la lista de los beneficiados por éste; por lo tanto no les queda de otra más que recurrir a la violencia física para sobrevivir y a la ilegalidad para obtener la movilidad social tan anhelada, sin importar el alto riesgo que corran.


Dentro de un mundo en el que la cultura del espectáculo, la seducción y el hedonismo son inevitables y el hambre aprieta, los sicarios se venden al mejor postor. Por eso, suscriben un nuevo pacto fáustico ante la inoperancia del contrato social enunciado por Juan Jacobo Rousseau, un pacto derivado del nuevo paradigma económico de libre competencia.


Dice Frederic Jameson, en su Lógica cultural del capitalismo tardío, que en los años 60 ocurrió una alteración al interior del capitalismo clásico que dio origen a una nueva lógica cultural, potencializada asimismo por dos fenómenos: por un lado, la conciencia sobre los límites de la explotación de la naturaleza y, por otro, la Revolución Tecnológica e Informática que provocó la aceleración del tiempo y la reducción de la duración en todos los ámbitos de la experiencia humana.


El fenómeno de la velocidad tan valorado en nuestros días ha tenido consecuencias enormes en nuestra forma de hacer civilización, de ser humanos, de entablar relaciones, de tener sueños, metas y aspiraciones. Como ejemplo pensemos en que para nuestros padres y abuelos, la duración y el compromiso eran valores, mientras que para los jóvenes, y sobre todo para quienes ahora son niños, las cosas no duran, el compromiso no existe.


Hoy se piensa que es mucho mejor mientras más nuevas sean nuestras relaciones, nuestros objetos, nuestras naderías, porque los objetos caducan pronto, es decir, no tenemos tiempo de sentir afecto por nada, dado que tal cosa toma tiempo. La lógica dice que pasemos a lo que sigue sin reflexión alguna, por lo que cultivamos en nuestras vidas, a cada momento y de manera reiterada e inconsciente, la indiferencia.


Por eso, nos vemos extraviados en patrones que nos resultan reprobables pero que a la vez nos resultan irrenunciables, como una obsesión parecida a la neurosis por lo superficial, la pérdida de las dimensiones de rigor intelectual y la muerte del pensamiento, además de un nuevo subsuelo emocional que promueve el culto por lo efímero y por la euforia, fenómenos adyacentes al consumo.


Ahí se inscribe el nuevo pacto, el pacto de los sicarios y traficantes del narco, quienes han dejado de pensar en el futuro para tratar de vivir en un ahora, un presente, peligroso pero en el que son amos y señores.


Y por eso surge una violencia “vacía”, propia de una realidad que parece haber rebasado la ficción y generada por un nuevo tipo de ser humano, del que dan cuenta la literatura y la narrativa de nuestros días, en los espacios relación y conciencias de personajes como Alexis o Wilmar de La virgen de los sicarios (Fernando Vallejo); Zé Pequenno y los demás niños y adolescentes de Ciudad de Dios (Fernando Meirelles); Octavio, y los demás apostadores de peleas clandestinas en Amores perros (Alejandro González Iñárritu); la ligereza mental del anónimo protagonista de la novela A wevo, padrino (Mario González Suárez) y la corruptibilidad de Rafael Vizcaya en El vuelo (Sergio González Rodríguez), por citar algunos ejemplos.


Si las antiguas sociedades jerárquicas oprimieron las fuerzas vitales a través de sus rígidos sistemas ideológicos y del aparato del Estado que los impusieron, las sociedades de hoy están perdiendo su vitalidad por medio de su hedonismo demasiado permisivo: todo es posible, aunque descafeinado y despojado de su esencia.


Así, nos podemos explicar el anything goes, el ‘todo se vale’, el ‘todo se puede’, visible en estas narrativas, que es la ley en esta nueva configuración del espacio urbano, marcado por luchas clandestinas; disputas por el poder delictivo en una zona específica; matanzas entre sicarios por las plazas de distribución de estupefacientes.


Narrativas que reflejan las contradicciones internas de nuestros países latinoamericanos, contradicciones dentro de las que es posible encontrar la más rampante desigualdad, caldo de cultivo perfecto para la envidia, la resignación, la desesperanza, la venganza, la justicia por propia mano, la inseguridad, el miedo, el resentimiento social, y la eventual violencia vacía de nuestros días.


Y además todos esos personajes son de alguna forma víctimas: de la violencia, a menudo de su propia violencia; de su entorno social; de la pobreza e incluso de la riqueza; víctimas de sí mismos, de sus sueños, de sus engaños y autoengaños; de su modo de vivir

Por eso para muchos escritores, una de las pocas herramientas que continúan alimentando la empatía en nuestros días será la literatura de ficción “que intenta ser realmente profunda”, como dice Jorge Volpi.


La lógica neoliberal que envolvió y promovió el descrédito de la solidaridad para promover el de la competitividad a mansalva, aunado a la levedad en las relaciones y la ausencia de preguntas sobre la realidad, ha propiciado que “más que el egoísmo, siempre presente y ante el cual no hay nada que hacer, este ya no sea capaz de transformarse en una identificación con el otro” continúa Volpi.


El puente que nos comunicaba con los demás seres humanos es el puente que los sicarios de la vida neoliberal han venido a develar como imposible: el de una vida personal significativamente integrada en la vida comunitaria y en la historia, el del entendimiento y empatía entre los seres y el del peso del bien común por encima del interés personal.


Además, la muerte del pensamiento y el anquilosamiento y retirada al conformismo social enferman a las esferas intelectuales, los escritores canónicos, cada vez más apartadas de la sociedad real y haciendo de la literatura una mercancía más, elevando el libro al nivel de fetiche y perdiendo toda su densidad clásica, su materia: los temas se vuelven pretextos de ventas de acuerdo con la coyuntura.

Hoy en día, los temas de siempre, que son los temas viejos en una cultura que ha ennoblecido lo novedoso, se convierten en temas caducos. Lo trágico es que los temas de siempre, la materia del novelista, eran los sentimientos humanos, las experiencias personales de individuos reales ficcionalizados.


Entonces, la labor de denuncia producto de una indagación feroz sería una interesante apuesta para la literatura en sociedades como la nuestra: una inmersión profunda en la realidad, así como en los abismos internos y oscuros, las “potencias infernales” del alma humana.


De este modo, denunciar o mostrar sería la forma de “no ser ingenuos, lo que significa no creer que el mundo está dividido en buenos y malos”, como dice el también escritor mexicano Mario González Suárez.

Pero la ‘gente’ institucional, del poder, ha preferido la simulación, pensando que es mejor vivir en el engaño. Y han construido mentira sobre mentira, sin darse cuenta o sin querer hacerlo de que al alimentarla han llevado a la sociedad y han llegado con ella a un estado kafkiano de confusión y extravío.


Hoy en día la violencia es mecánica, falta de reflexión, vacía porque la forma de producir sociedad (capitalismo neoliberal) y de producir realidad (mass media al servicio del poder) ha privilegiado la ligereza mental y ha conducido al ser humano al conformismo televisivo. La violencia de nuestros días es vacía porque nuestros contenidos sociales, en tanto relaciones y estructuras mentales, son ligeros, fugaces y caricaturescos.


27.11.08

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José Fors: "Frankenstein soy yo"


Dr. Frankenstein, ópera rock





"Me decían Frankenstein en la secundaria por alto, torpe y voz grave”, confiesa el conocido rockero y pintor, José Fors, quien presentó junto con los músicos Leonardo de Lozanne, Ugo Rodríguez y Salvador Moreno, la ópera rock que tiene por título Dr. Frankenstein, una versión libre de la novela de Mary Shelley, cuya banda sonora sale a la venta el 1 de diciembre y que se presentará en vivo en esta ciudad en marzo del 2009.

“Frankenstein y el rock son dos palabras que van ligadas.
Además el tema es muy vigente porque somos seres humanos absolutamente inteligentes pero también super destructores y realmente estamos haciendo monstruos que se nos van de las manos y terminan matando”.

“Este es el proyecto más pretencioso y prendido que hecho en mi vida, por eso estoy realmente en éxtasis”, mencionó agradecido con la Universidad de Guadalajara, quien ha sido fundamental para que este esfuerzo que ha “masticado por casi 10 años finalmente se concrete”.


Ugo Rodríguez, vocalista del grupo Azul violeta, quien da voz a Víctor Frankenstein, mencionó que “este producto ha sido una labor titánica en la que todos los cantantes se han involucrado muchísimo”. “Es muy valioso porque hace muchísimos años no se hacía una ópera rock en México”, agregó.


Coincidió con esto último el cantante de Fobia, Leonardo de Lozanne, quien hace no mucho tiempo se preguntaba “¿por qué no ha habido más óperas rock en México? y cuando me enteré de este proyecto, aunque en un principio dije: ¿pero qué va a hacer José, ‘José el soñador’?, finalmente acepté porque es un proyecto muy ambicioso”. La ópera consta de 35 temas divididas en dos actos y una escenografía y vestuario que oscilarán en un sincretismo que va desde el Expresionismo alemán al Gótico actual, con una estética minimalista y sombría. Las canciones creadas por Fors van de la música formal hasta el rock pesado, pasando por la balada romántica, el tango, blues y folk. Composiciones orquestales arregladas por el prestigiado músico Armando Chong.

La voz de Ely Guerra, en el papel de Elizabeth, la prometida del doctor Frankenstein, para decepción del público, sólo integra este proyecto en su versión discográfica, por lo que en las presentaciones en vivo proyectadas para el mes de febrero, en Guadalajara, y en marzo, en el DF, el papel de Elizabeth será intrepretado por Iraida Noriega.


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Revista de libros, digitalizada

Monsiváis: Me imaginaba el paraíso como una Biblioteca





"Haste digno de poseer lo que heredaste de tus padres” dice Goethe en
Fausto, según Carlos Monsiváis, quien al aplaudir el lanzamiento digital de la prestigiada publicación madrileña, Revista de libros, mencionó que ante el hecho de que en la red convergen el porvenir y el presente se debe ser responsables.

"Yo que me imaginaba el paraíso como una biblioteca; hoy los jóvenes se lo imaginan como una PC”, dijo.

Revistas como ésta han hecho un uso inteligente y responsable de las herramientas de Internet, lo que no es raro en Revista de libros, pues “ha sostendo una tarea crítica de primer orden”, mencionó el periodista.

Revista de libros pertenece ya a otra etapa. Hoy en día, el diálogo trasatlántico se ha enriquecido”, alimentado en gran parte por los nuevos recusos tecnológicos.

Se ha enriquecido gracias a que ésta es “una de las principales revistas que se preocupa por las novedades hispanoamericanas”, dijo el escritor Juan Villoro, quien además mencionó que “ha facilitado una discusión con el fervor de la crítica entre especialistas y lectores de libros, mediante una amplia variedad de temas; de la cocina a la religión, pasando por la política, la ciencia y la economía”. Menos nostálgico que Monsiváis, confirmó que las revistas hoy en día son los puntos de encuentro entre lo actual y lo tradicional y permiten una apertura tanto hacia el futuro como hacia el pasado.Finalmente, Álvaro Delgado-Gal, director y creador de la revista, mencionó que “los libros son como una coartada para aproximarnos a la cultura y para abordar temas de interés general”.

“El objetivo principal de la edición digital es fomentar la presencia en la red de contenido de calidad en español, en lo que representa una apuesta por la innovación mediante una iniciativa única en el ámbito cultural hispano”, afirmó.

Revista de libros funciona con base en reseñas elaboradas por especialistas en temas diversos sobre novedades bibliográficas que pueden agruparse para abordar un tema, un autor o un libro en específico. Tiene 12 años de existencia y busca expandir su espectro temático, cultural y de autores. Cuenta con más de 5,000 artículos realizados por especialistas de todo el mundo, los cuales pueden consultarse vía suscripción en www.revistadelibros.com en Internet.

25.11.08

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After Dark, Murakami

Para acostarse con ella



La vida en su expresión más espontánea, más fiel a lo real, se encuentra y se produce donde menos te lo esperas, en lo cotidiano, esta es la única certeza dentro de varias dudas que nos quedan una vez terminada la lectura de la nueva novela del gran escritor japonés Haruki Murakami.


Después de bajar en cámara rápida hacia los barrios bajos de Tokio, el lugar de la disección vital de Murakami, quien con aguda descripción detalla lo fundamental y con una facilidad impresionante narra secuencias tan cercanas a lo cotidiano, nos presenta en su novela, After Dark (Tusquets, $199), el viaje iniciático, a la vez cinematográfico, nocturno y musical, contado en tiempo real y con tintes paranormales, de una joven de 20 años extraviada y confundida, quien reflexiona, casi en secreto, en torno de su condición de extravío y confusión; sabe que lo está pero desconoce la causa.


Son las 11:56 p.m., Mari se encuentra al interior de un merendero antes de lanzarse a la oscuridad de esta noche voraz y reveladora. Sudadera gris con capucha, pantalones de mezclilla, tenis viejos de color amarillo, piel blanca, cabello negro lacio y largo. La primera contaminación de la normalidad será un guitarrista de jazz, quien al entrar al café le pedirá permiso para acompañarla. Curiosamente, este chico es un antiguo conocido de su hermana Eri, la cual duerme, desde hace algunos meses, un profundo sueño que el narrador nos describirá hasta donde le sea posible, pues sólo alcanza a bordear los límites de la intimidad, respetada hasta en los personajes de papel.


Mari es tímida pero no parece tener atisbo alguno de temor; ha crecido a la sombra de su hermana, modelo de pasarela, y no está muy interesada en mostrar el más mínimo rastro de su fuero interno, ni el más silvestre o espontáneo gesto, mucho menos el más sincero, el más bello: una sonrisa.


Este viaje iniciático la llevará a buscar las causas de su extravío, de la extraña experiencia que impide despertar a su hermana y del momento en que el lazo entre ellas llegó a tal grado de tensión que actualmente pende de un hilo. Viaje paradójico porque será casualidad y destino al unísono.


Este viaje iniciará al interior de Denny’s, cuando charla con el joven músico a quien parece agradarle. Continuará más tarde en un lov-ho, motel de horas, llamado Alphaville, como la película de Godard, al que llegará no para romper el himen ansioso sino como intérprete de una prostituta china que no habla japonés y que se encuentra en shock, pues un cliente la ha dejado golpeada y desnuda en una de las habitaciones del motel; más adelante, Mari intimará con las prostitutas llegando a conocer algunos de sus secretos más personales.


Por último, una simple conexión, espontánea pero a la vez reveladora, una especie de destino que esperaba el momento correcto para manifestarse gracias al timbre del teléfono en un cuarto del love-ho. ¡Quién diría que la revelación llegaría en ese instante para compartírsela a un desconocido en plena madrugada! Así, pues, los desconocidos le serán más familiares que sus consanguíneos y la harán reencontrar el pulso de lo vivo como reflejo de sí.


La música del bajo mundo, literal y figurativamente, los deseos e intereses más primarios del ser humano, así como los omnipresentes 7 eleven’s del mundo occidental plantados en la capital japonesa, acompañarán las casi siete horas de lectura que el glorioso tiempo real de nuestra época ha podido contabilizar.


El tiempo real trasladado a la literatura, hasta aquella experiencia que podía extenderse por días, semanas y meses, incluso años. Pero que por la precisión del tiempo lineal se transforma en reflexión a dos manos, lector-autor, autor lector, para convertirnos en Mari o regalarle nuestro cuerpo y, siendo ella, desnudarnos frente a la cama de Eri para nadar en sus sábanas asiéndonos a su cuerpo tibio y hermoso, mientras intentamos diluirnos con ella en un abrazo, el que se nos había olvidado, el que dejamos en un recuerdo difuso, el que junto con ella pueda hacernos finalmente despertar al compás del jazz de Curtis Fuller, Five Spot After Dark.


11.11.08

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Jorge Volpi y El jardín devastado


La literatura tiene función social




"Después de jugar con la formulación de Sartre ‘el existencialismo es un humanismo’ llevándola al absurdo, obtuve otra: ‘El terrorismo es un humanismo’”, dice en entrevista el escritor mexicano Jorge Volpi, a propósito de la publicación de su más reciente novela,
El jardín devastado (Alfaguara, $189).

“El terrorista no diferencia entre las víctimas. Todos somos iguales ante él. Visto como humanismo, éste es un antihumanismo en realidad” porque atenta contra la propia vida humana.

La actual crisis financiera, afirma Volpi, pasará a la historia como la comprobación del fracaso del sistema neoliberal, comandado por EU, que instauró el descrédito de la solidaridad y de la hermandad, una lógica que ha descompuesto nuestras propias relaciones íntimas, pues ante el egoísmo no se puede hacer nada.

“Hoy en día el egoísmo no es capaz de transformarse en esa identificación con el otro”.

"Sin embargo, estoy en absoluto desacuerdo cuando los escritores dicen que las novelas no sirven para nada. Si no sirvieran para nada no escribiríamos ni se publicarían tantas novelas”. La novela tiene una función social.

“La literatura de ficción que intenta realmente ser profunda es una de las pocas herramientas que en nuestros días pueden alimentar la empatía”. Para llegar a ella es preciso inspeccionar en lo que nos hermana, los sentimientos oscuros y escondidos, el abismo, ese aspecto insondable de la vida humana, nuestras pasiones y deseos más primarios, nuestras pesadillas y demonios.

“Hay que mirar el abismo a los ojos, aunque esto es muy difícil; por lo mismo no siempre se puede”. “En esta novela quise explorar esa parte oscura de nuestra época y también de mí mismo. El resultado ha sido una descripción de los aspectos humanos desde su visión más negativa”.

“Y creo que es saludablemente tener esa visión”, porque te das cuenta que en la naturaleza humana siempre “está latente la posibilidad de la destrucción”.

Además, “quería hacer una exploración narrativa del dolor propio y de la indiferencia ante el dolor ajeno, mediante una mezcla de memoria, ficción y aforismos. Intenté arriesgarme a algo que no había hecho nunca: por un lado, esa exploración de suma precisión del lenguaje y, por el otro, mezclar géneros distintos".

El jardín devastado cuenta la historia de un intelectual que llega a México después de una temporada en Estados Unidos y una historia paralela sobre una de las tantas víctimas de la guerra de Irak. “Con respecto a Irak, es evidente que hay experiencias que nos resultan familiares y si en México empezamos a llegar a cosas como las de Morelia, de pronto se parecen más”.

El título es metafórico en varios niveles: “La primera metáfora es la más obvia porque se supone que el Jardín de Edén estaba en Mesopotamia, hoy Irak, jardín que termina devastado. Pero también es una metáfora de los jardines interiores, el jardín es la naturaleza domesticada, es la intención de civilizar a la naturaleza y esa naturaleza civilizada de repente es arrasada por el propio que quiere civilizarla”.

“Yo, como el narrador de la novela, llegué a México después de 10 años para encontrar un país brutalmente dividido, enfrentado, lleno de rencor, después de un momento muy brillante en el 2000 cuando parecía que todo mejoraría. Seis años después habíamos dilapidado por completo las esperanzas del 2000”.

En el país que heredó Fox, “parecería que cada quien tuviera un pizarrón para ir anotando cuántos muertos ha habido del narcotráfico, como si se tratara de establecer récords”. “Pero el fenómeno del narco hay que entenderlo globalmente. Este puritanismo de lucha feroz contra las drogas a los únicos que beneficia es a los productores y distribuidores. Uno puede combatir la producción pero eso no acabará con el consumo, lo único que hará será limitarlo y si acaso encarecer el producto.

“Mientras la lógica global, dirigida todavía por EU, no quiera encontrar una salida distinta, seguiremos en esta situación que sólo genera más violencia”.

8.11.08

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Bonifaz Nuño, 85 años


Poesía no es sólo lo escrito en verso

El poeta y traductor Rubén Bonifaz Nuño recibió el miércoles 5 de noviembre la Medalla de Oro de Bellas Artes, de manos de María Teresa Franco, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), y mencionó que la recibía con sentimientos encontrados; por un lado, orgullo, por recibirla ante el rector de la UNAM, y humildad, porque sólo encuentra una razón: por desgracia, haber vivido mucho tiempo, 85 años.

Entre los asistentes se encontraban el rector de la UNAM, José Narro Robles, el poeta Alí Chumacero y el escritor Sealtiel Alatriste.

José Narro dijo que la UNAM se une al homenaje nacional que se rinde a Bonifaz Nuño, un auténtico académico con una vida ejemplar y una obra espléndida que enorgullece al país, en particular a la máxima casa de estudios.

Dentro del homenaje se presentó un video sobre la vida y obra del escritor, así como una entrevista en la cual el vate mencionaba que la poesía ha sido su único acto libre en la vida. Lamentó sus problemas con la vista porque la máquina mecánica "era para mí un pretexto de pensamiento".

Participaron en el homenaje los escritores Sandro Cohen, Marco Antonio Campos, Eduardo Lizalde y Juan Gelman con lecturas que parecían más bien autoelogios por conocer a Nuño que dedicatorias al homenajeado.

Por su parte, Bonifaz Nuño recitó un par de poemas de memoria. Fueron poemas de más de 50 años, algunos de los versos declamados fueron: "vale más sufrir que ser vencido" y "para los que están armados, escribo".

Uno de sus más cercanos colaboradores, el latinista, Bulmaro Reyes, nos mencionó que el legado más importante de Bonifaz Nuño es que él convierte todo en poesía: "si tu lees los inicios de sus traducciones del griego o latín vas a ver que se trata de poesía."

"Nada más que estamos acostumbrados a decir que es poesía lo que está escrito en verso."

"Hay un estudio que el maestro hizo al Museo Amparo, que empieza describiendo un 'pinche jarrito' y que él con su estudio escrito en prosa lo convierte en el universo, en la creación al analizar con todo detenimiento las características con un lenguaje poético".

Con un traje oscuro sobre un chaleco brocado y una leontina con una moneda de oro, el escritor abandonó el Museo Nacional de Arte (Munal) alrededor de las 21:45 hrs. a bordo de su vochito oscuro.

22.10.08

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Guillermo Samperio: prefiero tener muchos estilos



Cuarenta años han servido para explorar y llevar al límites los estilos narrativos en la literatura de Guillermo Samperio, quien prefiere ser un escritor poli estilístico a un escritor con una manera particular de escribir.


"No me gustaría hacer lo que otros escritores que siempre escriben igual como García Márquez o José Saramago, quien además escribe como Vargas Llosa en los años 60, y ganó el Nobel por negociación política.


"Yo prefiero la diversidad, o sea, tener muchos estilos", dijo Samperio con motivo del homenaje que recibió la noche del martes en el Palacio de Bellas Artes.


Música, narrativa escénica e imágenes poéticas fueron el aderezo de este homenaje con motivo de los 60 años de vida de este escritor, 40 dedicados a la literatura "en cuerpo y cama", según palabras de Ana Clavel.


En el evento, la hermana del escritor, la mezzosoprano Pastora Sarmiento, interpretó un par de temas de William Samperio, su padre. Además, la simpática narradora oral escénica, Mercedes Hernández, contó a los presentes "Estación fatal", cuento del homenajeado, quien dijo "nunca había sido moderador de mí mismo".


En la mesa acompañaron al escritor sus amigos Víctor Roura, Ana Clavel, Silvia Molina y Hernán Lara Zavala.


"Ser hijo de un músico y compositor fue el principio genético de mi escritura. Salvador Novo, Alfonso Reyes, Julio Torri son los pilares y, en especial, Martín Luis Guzmán".


Comenzó a escribir "cuentos, que con un poquito de experimentación, fueron saliendo en racimo. A esto le llamaba Lezama Lima dinámica oscura", oculta, como su más reciente libro de cuentos, La guerra oculta, que sus acompañantes comentaron.


Ana Clavel mencionó que en dicho libro "cualquier fantasía se vuelve realidad literaria, lo mismo un capítulo apócrifo de Rayuela que una parodia hidalgo quijotesca con tintes perredistas".


Hernán Lara Zavala dijo: "el que fuera joven y brillante cuentista identificado con Gogol, Poe, Kafka, Walsh, Meneses, Cortázar y García Márquez, es ahora el hombre maduro que mira el mundo con los mismos socarrones ojos pero ahora cargados de experiencia".


"Entre los temas aborda uno muy importante: el absurdo de la vida y la vida del absurdo", mencionó Zavala.


Silvia Molina, por su parte, le dijo: "Con La guerra oculta has hecho tu propia radiografía y la de la sociedad que te ha tocado vivir. Nos muestras tu propia estética intensa y audaz".


Samperio, emocionado, dijo estar enfermo y a unos pasos de la vejez, por lo cual agradeció a los asistentes.

13.10.08

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Los gérmenes del narco

El vuelo, de Sergio González




Las décadas de los 60’s 70’s marcaron el fin de una civilización revelado en un doble sentido: la conciencia ecológica en torno de los límites del crecimiento y la aceleración del tiempo aunado a la gran Revolución tecnológica.


Dentro de este doble fenómeno se iría perfilando la liberalización de los mercados, se diversificaría la producción de racionalidades, es decir, los puntos de vista distintos sobre la historia, además el avance de la globalización poco a poco borraría las fronteras, para generar ahora un nuevo modo de producir sociedad, marcada por el ritmo del poder militar de los Estados Unidos, es decir, una nueva etapa del capitalismo, más salvaje.


Así pues, en los 60’s-70’s el mundo experimentó un giro radical que marcaría el futuro de la humanidad, el futuro aciago al que en estas horas nos aproximamos con la total certeza de que es sumamente incierto, porque en la competencia especulativa de los mercados se marca el ritmo de las sociedades de nuestros días.


Un símbolo de esa transición de civilizaciones sería el Sputnik, que daría la vuelta a la Tierra por primera vez; otro símbolo es el crecimiento de actividades delincuenciales con alcance intercontinental, como el narcotráfico.


Y la aparición de nuevas categorías en torno de los inicios del neoliberalismo: liberación del individuo y atenuación del pensamiento, nutrimentos centrales del hampa y el crimen.

En esa coyuntura mundial es donde parte la historia de El vuelo (Mondadori, 162pp), la más reciente novela del escritor y periodista mexicano, Sergio González Rodríguez.


La novela cuenta la vida de Rafael Asunción Vizcaya, un joven que azarosamente se ve inmerso en el negocio del tráfico de drogas y poco a poco, sin darse cuenta, será atrapado por ese remolino ante el cual es impotente. Un remolino que también es una bola de nieve porque un hecho simple, una vaga concesión por parte de este personaje, lo convertirá en avalancha. Esa vida “cómoda” a la que habrá accedido, finalmente lo llevará a reaccionar de un forma violenta mostrándose así en su complejidad y amplitud netamente humana.


Rafael Asunción Vizcaya es un muchacho común y corriente, de 30 años, que le gustan los toros y el box, nunca ha consumido ni consume drogas pese a ser traficante de cocaína y su libro de cabecera se llama El despertar de los dioses.


En el desarrollo de la novela podemos descifrar un ambiente de negocios que se mostrará en su caótica red de interacciones, en las que se encuentran todo tipo de intereses, luchas por el poder, códigos de honor y traiciones, hombres poderosos y vasallos, países pobres y ricos, consumidores o productores, fronteras ficticias y degradación institucional, social y gubernamental. Algo que se parece mucho al México violento de nuestros días.


Si bien el narcotráfico es el sustento que da pauta a la obra, no es el único tema de la novela. El planteamiento de la misma es mucho más complejo, porque si bien es una crítica a la sociedad que desculpabiliza la esfera del placer y banaliza la reflexión en torno de los efectos de las drogas y es una crítica al poder que ha amparado al crimen organizado y facilitado el andamiaje de una delincuencia formalmente aceptada al interior del propio sistema, también es la interiorización individual de un drama social que hoy cobra particular vigencia.


Es el drama de un individuo concreto, con nombre y apellido, determinado hasta cierto punto por su entorno inmediato y por las condiciones que se ve obligado a enfrentar.


El drama interno de ese individuo concreto se revelará en su incapacidad para entender lo que está pasando a su alrededor, una especie de Joseph K pero que ahora hace las cosas por inercia, ya no es el individuo que se cuestiona para entender, es el hombre que no puede liberarse y se conforma con sufrir menos. Curiosamente él no se evadirá por medio de la droga. Pero sí será un facilitador de esa “dicha efímera y al alcance de la mano” (SGR, p25).


Sergio González, con El vuelo, aporta una reflexión no como pretexto coyuntural para buscar un impacto de ventas, sino como una necesidad de abrir todos los sentidos ante un fenómeno que si bien atenta contra la sociedad, es producto y resultado de la misma, de sus vicios y de sus deseos más oscuros, un tema de plena actualidad abordado de forma ejemplar.


Por eso es importante leerla cuando México pareciera estancarse en una barbarie maquillada en los noticieros de televisión que se encargan de montar la ficción que reduce todo a una simple lucha entre buenos y malos, la ficción favorita de melodramas y caricaturas.



Sergio González Rodríguez

El vuelo (2008)

Mondadori

224pp

$161.

6.10.08

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Enrique Rentería: "soy enormemente lesbiano"

En los ojos de los gatos, un acto de amor



Una vez terminada la conversación que sostuvimos con el escritor mexicano, Enrique Rentaría, arquitecto y guionista de cine (Todo el poder) y fanático de las mujeres, pues se dice enormemente lesbiano, sugiere a nuestra fotógrafa que publique la “mejorcita”. Todos sonreímos. El encuentro ha sido agradable. La literatura nos llevó por donde quiso.

¿Cómo tres mujeres de la misma familia y generaciones distintas, que en su juventud experimentaron cada quien a su manera sucesos tan traumáticos como la masacre del 2 de octubre de 1968 y el terremoto de 1985, pudieron finalmente sobrevivir?

Al cabo de leer unas cuantas páginas de En los ojos de los gatos (Tusquets, $199), de Enrique Rentaría, descubriremos el sentido que tiene el título, pues el autor hace un símil entre las mujeres y su capacidad de supervivencia con las siete vidas que se atribuye a los gatos.


“Esta novela es un acto de amor para las mujeres, soy enormemente lesbiano, prefiero a las mujeres que a los hombres. Los hombres no servimos para mucho”.


Para mí lo femenino es eso, es esta sobrevivencia. Sobreviven al abandono, a la soledad, se cuidan, tienen a sus hijos.” Mientras que en esta novela, los hombres parecen fantasmas, son evasivos, abandonan, salvo pocas excepciones.


En un fragmento de la novela puede leerse: “Humanos y gatos son los únicos con placenta que conservan sus genes similares a los de la pareja primigenia de su especie”. Además, cada una de las protagonistas tiene un gato que forma parte de una misma ascendencia.


El autor narra la vida de tres mujeres que siendo muy jóvenes tienen experiencias directas en acontecimientos trágicos: Artemisa padece el 68; Casandra, su hija, se embaraza a los 15 años y da a luz a Eurídice en el sismo de 1985. Personajes que tienen la suficiente fortaleza para salir adelante, como los gatos que sobreviven a los sucesos más inverosímiles.


Es una novela muy juvenil, está dedicada a los que eran jóvenes en el 68, en el 85, y los que son jóvenes ahorita. Ni la última de las protagonistas llega a los 30 años. Pues esa era la única manera en la que podía plasmar esa ciudad viva, no como un recuerdo.”


“Para mí era importante hacer un fresco de la vida de la ciudad en fechas que han transformado esta ciudad, como el 68 y el 85, y esta especie de ambigüedad actual en la que no sabemos qué está sucediendo”.


“Uno no elige estar en una masacre o en medio de un sismo. La vida te pone ahí y tú tienes que enfrentarte a eso y sobrevivirlo. Y estas mujeres lo sobreviven.” Y es muy duro que sean personajes inocentes pues sin querer padecen las consecuencias de eventos en los que no tenían la más mínima implicación.


Son también el símbolo de lo que los gobernantes en México ha querido producir por medio de “la censura que no es censura. Pero los niños les ganan, son más lúcidos que ellos. Hay una costumbre gubernamental para no dejarnos ver las cosas.”


“Puede ser que de alguna manera tengamos una educación y unos gobiernos que nos adormecen, que nos tienen aletargados para que todo nos pase como de noche.”


“¿Cuántos muertos hubo en el sismo? Ellos dicen que 6,000. Todo el mundo, sospecha que fueron más. Algunos que fuimos a sacar escombros del edificio Chihuahua veíamos que había al menos 6,000 muertos solo ahí. En ese sentido nos preguntamos ¿por qué no nos dicen la verdad? ¿No merezco saber la verdad de lo que pasó en el 68, lo que pasó en el sismo o de que en realidad ahorita no pueden con los narcos?


Por eso se tendría que ir más allá del discurso ingenuo y sin matices. También en la novela guarda respeto a las ideas que son capaces de rendir fruto con el paso del tiempo.


El personaje “Artemisa va creciendo políticamente y llega a decir: ‘el PRI es una puta vieja, el PAN es una puta joven buscando esquina, y el PSUM es una puta inocente que aún no se ha dado cuenta de que quiere ser puta’.”


Lolita se me hizo muy importante porque encarna el anhelo de emancipación en pleno 68 y su ímpetu lo transmitirá a los demás personajes, sobre todo a Artemisa y Félix, quienes ven a su tía preferida, colgada, muerta. Por eso ella representa esta parte política en un amplio sentido. Curiosamente, en ese símbolo de libertad es también la que aleja a los hombres, sólo queda entre sus papales la huella de un amante: N.


“Ella aunque ya no está, va dando línea. Y al final prácticamente revive. Artemisa se da cuenta que las semillas que sembró en ella su tía crecieron en su hija y en su nieta. Así, las ideas de la gente que nos amó y ya no está, de los maestros, etc., germinan y florecen en nosotros.”


Como en V de Venganza, en la que el protagonista dice: “las ideas son a prueba de balas”.


Las ideas siempre producen algo, sostienen las cosas. Pero también para que surja algo nuevo, hay cosas que se tiene que destruir.”


“La literatura hace que los demás vivan esa experiencia y en unas memorias, los demás visitan esos eventos. En la literatura tú lo vives, el escritor te lo pasa a ti.”


Lo que pasa hoy (la violencia en México) es real, y eso es lo que deberíamos empezar a retratar.”


“Yo dudo que la literatura cambie alguna cosa. El compromiso del escritor se me hace algo muy mamón la verdad. Pero el escritor tiene que ocuparse de su material, y su único compromiso es con su literatura.”

4.9.08

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Autopista




Blanca llegó al Starbucks en el que la esperaba Horacio. El pidió un te chai latte frío con un shot extra de café. Ella, un capuchino frío con crema irlandesa. Tras recibir sus bebidas prefirieron caminar.


Era la mañana fría de un sábado en agosto, uno de esos días en que los niños salen en bola para vacunarse con risas de la enfermedad implantada en la propia lengua de sus padres.


Horacio y Blanca se dirigieron a la avenida Álvaro Obregón caminando por Nuevo León.
Unas cuadras antes de llegar a la avenida, afuera de un pequeño Café, vieron a un par de niños que dibujaban una autopista sobre la acera. En un extremo del dibujo se podía identificar algo parecido a un arrecife de corales, en el que las olas del mar golpeaban con fuerza para alcanzar a salpicar los cochecitos dispuestos sobre la banqueta. En el centro, un castillo y su torre, más grande que éste, y dentro de la torre, una princesa con vestido de seda lila que la hacía ver transparente.


El dibujo lo completaban unas jardineras a lo largo de todo el circuito, un dragón verde con panza amarilla y un aeroplano en cuyo interior viajaba un luchador enmascarado en pos en rescatar a su princesa.

27.8.08

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Escribir me enferma

A wevo, padrino, de Mario González Suárez




Para el escritor mexicano Mario González Suárez, la literatura es una indagación pesada que exige al escritor no ser ingenuo sino valiente para aproximarse al abismo de lo real, aún sabiendo que la consecuencia física de este ejercicio es enfermar.


Sobre la escritura de su última novela, A wevo, padrino, menciona que "hace años yo trabaja de noche, fumaba y bebía mucho. Pero ahora todo lo he hecho en la mañana, con la luz del sol". Y es que "tiene partes que son muy macabras y muy fantasmagóricas. Y prefería tener la luz del sol para resistir todo lo que estaba viendo al escribir una novela así”.


Por eso ahora "me voy a dedicar a descansar y a trabajar en un proyecto fotográfico. No quiero saber de literatura por un buen rato. Me dejó exhausto, me dejó muy harto”, comentó.


Agregó que no podría volver a escribir una novela como ésta, “porque te destroza todo”.


“Cuando acabé una de las versiones de esta novela terminé en el hospital con una infección intestinal”, producto de la tensión física al momento de escribir.


Nada ingenua, A wevo padrino, es una épica que relata las gestas internas del mundo del crimen y sus repercusiones en la vida de un individuo.


Ese “tema” es naturalmente épico, lo que le permitió explorar la parte heroica. “Yo creo la primera exigencia que tiene un escritor es una exigencia ética, una exigencia literaria, no ser ingenuo y esto significa no creer que el mundo está dividido en buenos y malos”, lo cual implica asumir una postura crítica y no indiferente.


“Este mundo maniqueo, hipócrita, de los medios, supone que hay unos que son buenos y otros que son malos”.


“Ser maniqueo, ser manipulador, ser hipócrita, eso es ser ingenuo y pensar que hay una rayita que permita distinguir lo negro de lo blanco. Yo creo que la sociedad como las personas somos mucho más complejas”.


El narrador de la novela, el héroe, es muy silvestre pero muy sensible, un hombre que anda al ras de piso, que viene de ahí abajo y que padece los avatares del mundo y el México actual tan violentos.


A wevo padrino también es una indagación sobre el destino, en la que los personajes tienden a hacerse preguntas sobre el sentido de la vida y sobre cómo han llegado a donde están.


González parte de lo inesperado o las trampas de la vida para investigar cómo todo esto conduce a un individuo sensible y con ganas de superarse, a encontrarse atrapado y sin salida en el mundo del crimen organizado.



A la manera de varios autores para quienes la novela es una investigación y una indagación sobre la vida y sobre la realidad, González cree que “estas indagaciones forman parte tanto del carácter del artista como de la justificación del arte”.


“Para mí es importante como artista tener un compromiso ético de no suponer que es real lo que nos venden como tal el poder político y los medios de comunicación”.


Y de esa manera explotar las formas no convencionales de abordar la realidad. Por lo mismo, Mario González hace uso de la oralidad para construir el cuerpo léxico de esta novela, y se permite escribir las palabras como suenan, intercalar continuamente “groserías” en la narración y aprovechar la w, una letra olvidada por la norma oficial.


“Hay escritores que son intelectuales y otros que son artistas, el que es intelectual cree que sabe cómo es la realidad, comulga con la realidad que dan los medios y tarde o temprano” asume el discurso oficial.


Por su parte, “el artista no sabe lo que es la realidad y este reconocer que desconoce el entramado de la realidad es lo que lo obliga a indagar acerca de cómo está hecho el mundo” y cuál es el papel del hombre dentro del mismo.


A wevo, padrino es una novela cercana al público por ser “una historia entretenida, emocionante, una historia de aventuras", que también tiene la facultad de contar una cosa por arriba y otra por abajo. "Por arriba es muy ligera, por abajo es muy densa".


Superficialmente es una novela sobre la violencia y el crimen, en la que pasan muchas cosas. Por abajo es una aproximación violenta pero muy divertida a las entrañas del abismo.

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La hermana falsa, de David Miklos

"Soy un escritor concreto"




David Miklos, escritor mexicano de 38 años, se describe como un escritor concreto, que quita la “paja” a la manera de Alessandro Baricco y su idea del Bonsái narrativo, es decir, podando el texto.

En entrevista, el autor habla sobre La hermana falsa (Tusquets), su más reciente novela, en la que aborda el tema de los orígenes y de los encuentros de gente que produce más gente, eventos que pese a ser parte de nuestra propia historia muchas veces desconocemos; de las distintas repercusiones de la guerra, además de la importancia de la mujer como cuna y fuente de vida.

“Yo diría que hago una narrativa muy concreta, muy libre de paja y por lo mismo recurro mucho al ritmo”, dice Miklos.

Esta novela parte de una idea musical, la partita, sin ser una partita. Una idea musical que tiñe la composición y lenguaje de la obra por momentos poética.

La musicalidad de la novela se encuentra en las pausas, el ritmo, la agilidad del texto pero también en las síncopas y silencios.

“Es una narrativa que depende sobre todo de lo que no se dice más de lo que se dice”, continúa el autor.

El origen, el desplazamiento, el exilio, la creación de esos lugares que son ninguna parte, ciertamente la muerte como eje; el mar como una fuerza creadora-destructora y que nos rebasa y que sería una especie de personaje omnisciente, omnipresente y ubicuo, y la procreación, son la materia de la que se sirve para construir su narrativa.

La hermana falsa es una narrativa sobre el origen, seminal, sobre la creación de genealogías, de esos encuentros que tiene la gente y que producen más gente. “Es una novela que trata sobre las pulsiones más básicas”, explica.

“La escribí con mucho trabajo encima, con una relación de pareja bastante buena, pero compleja. No es autobiográfica. Sólo en el sentido de que soy fruto de varios exilios”.

Ciertas referencias al mar y a los ambientes en la novela nos hacen recordar la atmósfera de El Astillero, de Juan Carlos Onetti, y a Claudio Magris con A ciegas.

“Hay una influencia total de Magris, porque fue en Trieste cuando descubrí qué quería y cómo quería narrar, después de muchísimos años de escribir, después de pasar por el Danubio, de Magris. Los puertos que describo le deben mucho a Trieste; el ánimo de los personajes es triestino, melancólico”.

Por otro lado, “todos los puertos tienen una especie de hermandad, sobre todo puertos como dejados de la mano de Dios como Montevideo o cierta parte de Veracruz”.

Entonces el puerto parecería una especie de punto de encuentro o estación intermedia quizá en la búsqueda de tus personajes.

“Estos personajes desplazados están en un viaje, después de una especie de guerra -guerras más bien internas aunque como que no tienen muy claro a dónde regresar, están sueltos en el mundo”.

Se podría decir que en ese estar sueltos en el mundo se ven afectados por una serie de causas y casualidades.

“En el caso de esta novela, los encuentros de los personajes son aparentemente azarosos, pero el fruto de esos encuentros siempre es el mismo: gente que genera más gente”.

Así, La hermana falsa aborda el tema de los orígenes que desconocemos, de los eventos fortuitos que tendrán consecuencias inesperadas.

“El lector encontrará dos personajes que encaran una guerra de manera distinta y las dificultades que esto tiene en su devenir.”.

“Son las repercusiones que la guerra tiene sobre un clan”.

Entonces, ¿quién es La hermana falsa?

La respuesta a eso va por la idea de que existe “un vínculo no genealógico entre los protagonistas femeninos”.

Se trata de una novela ligera con un enredo intrigante, pues “hay una especie de rompecabezas de los personajes”. Hay que descubrir “quien viene de quién”. La hermana falsa invita al lector a descubrir el origen de unos personajes evanescentes, con un lenguaje ligero que agiliza la lectura haciendo de ella una experiencia gozosa de principio a fin.

La hermana falsa cierra una trilogía compuesta por La piel muerta y La gente extraña, tres novelas que forman parte de un proyecto originalmente pensado como una novela por entregas.