¿Qué te digo? Que se me desgarra el alma. Algo así. Algo por el estilo. ¿Qué te cuento? Que se me vacía la mente, que la viscosidad de mis deseos no me permite pensar claramente ni bajo la penumbra de mis más recónditas pasiones. Nubes y naderías. Silencios y síncopas vacías. Clandestinidad inconforme ante la inapetencia del momento, ante la falta de respuestas, ante la ausencia de palabras. Pienso y escribo. Escribo y siento. Te cuento que no he hecho otra cosa que pensar en ti todo este tiempo en el que he pretendido hacer lo que debo hacer, que entiendo es hacer todo lo que se supone es correcto y que consiste en cumplir mis responsabilidades, no obstante, creo que todo lo que tengo que hacer es recordarte, ya que es preferible en casos como el mío optar por la honestidad, sobre todo si siento que resbala por mi piel como babosa incesante y rabiosa, pensamientos y recuerdos que son enjambres pérfidos y asquerosos de una incipiente levedad densa como la terrible culpa. Me pesa la cabeza y mis manos sangran color uva. Tus labios carcomen mis ojos por dentro cuando recuerdo el estertor de tu gemido lánguido en la niebla de lo efímero. Grita por favor amor mío y dime por qué esa película que vimos separados y en tiempos distintos pero que en el fondo sabemos que vimos juntos es tan significativa en estas horas de abandono y muerte idiota. Por qué no vienes conmigo para que partamos rumbo a la tierra en la que infinitamente nos encontraremos con rostros semejantes diferentes y plenos. Dime cuándo las azucenas darán a luz pequeñas ninfas ambarinas de esas que moran únicamente en la tierra pura del Gulag catártico número 5, en el que la feliz tristeza es reina, y de la melancolía surge el entusiasmo. Dime cuándo inundarás de nuevo mi habitación con tu licor hirviente, ese licor que me embriaga y que a ti te pone en trance, un trance desesperado, loco, de éxtasis, un vórtex hacia una dimensión desconocida, a la que nos aproximamos de espaldas pero sin perder de vista el camino que hemos recorrido. Dime por qué demonios estoy pensando en ti cuando ya te has ido más de una vez y finalmente vuelves. ¿Mi tristeza tiene algún sentido, alguna razón? ¿Hay alguna explicación? ¿Sería bueno que intentara controlar lo que siento y que se desborda ardiente como lava y fuego? ¿Debo esperarte otra vez? ¿O simplemente dejo que mi emoción palpite a todo motor yendo más rápido que mis ideas? ¿O me dejo aniquilar por esta nueva incertidumbre, esta nueva derrota? ¿Se trata de una derrota o es algo peor, un fracaso? Mira. Tus ojos son de una carmesí violento en estas horas de inefable estruendo, de un silencio insoportable y capaz de llenar mi habitación nublosa por unas lágrimas que no brotan, sino simplemente me escurren por dentro, en las paredes internas de mi piel, en mi columna vertebral, hasta que en mis entrañas se revuelven como ácido que me digiero para después vomitar. Para purgarme como lo hacen los gatos. Para purgarnos como lo hacemos siempre. ¿Recuerdas cuando fuimos gatos? Aquella vez que te trepaste en mi lomo para alcanzar la manzana de Adán colgada en el primer árbol no de la ciencia sino del crimen cometido contra nuestra aparente existencia, el crimen sobre aquello que es y que quién sabe qué es pero que según nosotros se parece a aquello que nos obstinamos en nombrar, en someter a conceptos que coagulan en nuestra conciencia causándonos cicatrices imborrables o incurables porque parecen reales siendo a la vez imaginarias y porque se impregnan en nuestro cerebro impidiéndonos dilucidar el abismo, la maravilla y el asombro. Aquella vez que observé la dulzura de tus ojos y te dije: Soy yo. Grábatelo bien. Y sonreíste saltando al siguiente árbol que flotaba en una nube galáctica de la cual brotaba leche espasmódica como un canto de sirenas. Esa noche en que mamamos como humanos neófitos como lactantes de pecho hasta que el sueño apareció y nos cubrió con su mítico y cálido v(u)elo. ¿Recuerdas amor o acaso me has borrado para siempre? ¿Es preciso que te cuente? ¿Es preciso que me estire completamente para alcanzarte y salvar esta acrobacia? ¿Recuerdas? Somos trapecistas y nuestro acto dura una noche que es todas las noches y un salto tan intenso y hondo como el vacío y la asfixia que se sienten en la garganta ante el vértigo. Creeme que hago un esfuerzo. Estoy tensando todos mis músculos; los aprieto y estiro. Le pido a mi corazón, el motorcito rojo, que no se detenga, que no se deje, que sea valiente en esta hora de intermitencias. Un relojito que no marca el tiempo. Este pequeño pero vital músculo que hoy está cansado y quisiera dormir entre tus manos sintiendo tu calor y tus dedos acariciándolo a su ritmo para que él pueda seguir soñando y colmar su vacío, para saciar su más noble deseo y, finalmente, para lo que es más importante: VIVIR que es seguir amándote, pues como dicen aquellos que tienen y viven con el corazón en la piel, en los labios y en las encías: No hay tal cosa que pueda ser digna de llamarse VIDA si ésta no contiene una alta dosis de gravedad y de sublime amor. Amor como tú y yo en estas horas de fuego y de cadáveres color violeta. Amor que late, amor que vibra, amor que desquicia por nuestra pertinaz cobardía, por nuestra incapacidad para hacer de las cenizas fuego y de éste, espanto para los demonios y fuerza para nuestros sueños. Amor que eres tú y que soy yo en este instante etéreo, en estos blancos y negros, en esta engañosa claridad de mezclar rojo con azul y azul con verde, de mezclar el deseo en la lengua con la vida en los dientes. Desde aquí te muerdo para dejarte herida, te mato para darte vida y te amo, te amo, te amo, porque sí, porque mi vida se hornea en tu boca, es tu saliva, fluye en tu sangre y galopa intempestivamente en tu humedad oscura, habla y encanta en tu angelical bravura y se condensa irremediablemente en tu insoportable, fatal e irresistible, ternura.
26.4.08
A un gato trapecista
Etiquetas: acrobacias, diana, Flujo de existencia, gatos
18.4.08
Perros románticos
En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loco. Había perdido un país pero había ganado un sueño. Y si tenía ese sueño lo demás no importaba. Ni trabajar ni rezar ni estudiar en la madrugada junto a los perros románticos. Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu. Una habitación de madera, en penumbras, en uno de los pulmones del trópico. Y a veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño: estatua eternizada en pensamientos líquidos, un gusano blanco retorciéndose en el amor. Un amor desbocado. Un sueño dentro de otro sueño. Y la pesadilla me decía: crecerás. Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto y olvidarás. Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen. Estoy aquí, dije, con los perros románticos y aquí me voy a quedar.
Etiquetas: literatura, Roberto Bolaño
8.4.08
Sonnenallee -
Tratándose de la juventud que arde en la propia sangre, Teresa es una Odisea completa y una trampa. la trampa por la que atravesamos todos los adolescentes. Ofrecer la propia vida, los pensamientos es un acto noble que no siempre es valorado ni siquiera por nosotros mismos. la capacidad de abstracción de cada ser humano se convierte en el desdén perpetuo del flujo de existencia número 2. ¿Cuál es ese? Uo.
12.2.08
Beirut. Nantes
Para cantar mientras se camine por las calles y se dedique el instante
29.1.08
Batalla y territorio
En materia de violencia, si el 2007 comenzó mal, 2008 ha empezado peor. Tan solo en Tijuana ha sido ejecutada una persona por día; la violencia ha llegado hasta las aulas de preescolar. Pero los nuevos tiempos, los tiempos de la información, competencia y eficacia, obligan a navegar a los ciudadanos en un mar de apariencias. De tal forma se ha intentado justificar la fútil empresa de acabar con el narcotráfico, sin atacar de raíz los problemas, y sólo queriendo quedar bien con el vecino del norte, al intentar desesperadamente de dar una buena imagen. Apenas hace unos días, el presidente Calderón anunció como uno los puntos torales de la política exterior para 2008, el difundir la imagen de un México “estable”. Esa es la estrategia de nuestro gobierno: aparentar.
La Presidencia de la República en coadyuvancia con las grandes empresas de comunicación se ha encargado de montar el juego de las simulaciones, gastando millones de pesos en espots publicitarios para crear, tanto al interior como al exterior, una falsa imagen de seguridad social, pluralidad política, libertad de expresión, crecimiento agrícola y estabilidad económica.
Ya vimos en qué rubros crece México, mientras decrece en competitividad, desarrollo regional, oportunidades y justicia social; éste último es el problema pendiente a resolver en la historia de nuestro país. Hoy día, la falta de oportunidades ha generado un descontento social alarmante que estuvo a punto de desbordarse en 2006. El panorama en este 2008 no es nada alentador: recesión económica americana, apertura del TLCAN, reformas estructurales pendientes, inversión extranjera en PEMEX.
Hoy no es suficiente revisar el TLCAN. El país y sobre todo los campesinos reclaman una política concebida con responsabilidad social, que aumente producciones y productividades e incida favorablemente en la elevación de las condiciones de vida. El campo mexicano está en peligro, la vida social del campo está en peligro y al parecer, lo que menos importa a nuestros gobernantes es a dónde se va a ir toda esa gente a la cual no se le está dando oportunidad en el campo. Tal vez su apuesta es conformista al respecto: incrementar el ejército de inmigrantes y con ello perpetuar la captación de remesas. Pero probablemente no visualizan otro ejército más atractivo, más poderoso y más brutal: el narcotráfico. Paradojas tan sólo concebibles en un país en el que la ignorancia es rectora.
¿Qué será más rentable el cultivo de amapola o el de granos? ¿Qué importan los dilemas éticos cuando lo que está en peligro es la vida propia en una batalla desgarradora por la supervivencia? Nada está desconectado. Al contrario, así como la crisis de hoy es la crisis de ayer, así como la tarea pendiente en 200 años de historia se llama igualdad, el abandono del campo ha incrementado una suerte de huestes desesperadas en busca de oportunidad que han encontrado cabida en el mundo narcoempresarial a través del narcomenudeo. El campo mexicano arde metafórica y linealmente como un infierno por las armas del crimen organizado y por la quema que realiza el ejército mexicano de miles de hectáreas tratando de ‘ganar’ una batalla de antemano perdida. No hay rumbo ni dirección. México se encuentra a la deriva.
Etiquetas: méxico, narcotráfico
10.1.08
24.12.07
¿Feliz navidad?
¡Felicidades! ¿Felicidades? ¿de qué, o por qué?
Navidad viene de natividad = nacimiento. Nacimiento en este caso de nada más ni nada menos que del Hijo de Dios en la tradición cristiana-católica: Jesús de Nazareth. 24 de diciembre. La práctica primigenia sería arrullar y cantar villancicos al niño Jesús. Celebrar su nacimiento. La no teológica es básicamente lo mismo pero sin el niño Jesús. Hoy, 24 de diciembre, monopolio de la Felicidad y de la Paz.
No hagas preguntas.
No engendres los problemas.
Cómete la cena. Pide un deseo.
Dame un regalo. Demuestra que te importo.
Pero Santa clós, ¡Al diablo Santa clós!
Hipocresías que se aglutinan para rechazar la reflexión. Creer que pensamos. Tener la idea de que sentimos. Creer que queremos. Creer que extrañamos. Hacerle caso a la tele. Sentir como que…
Duelo de egos encontrados, confundidos. Más de uno por persona. Yo y mi circunstancia. Yo y mi condición. Yo y mi contradicción. Yo y mis intereses. Yo y mis egos en escala. Yo y mis frustraciones. En fin. Hoy la gente sonríe. Hoy damos limosna. Hoy pensamos en alguien más porque es moral, social y políticamente correcto. Hoy no se cobra. Tal vez se paga. Hay desempachos. Muestras de agradecimientos: regalos. Muestras de interés: regalos. Asumir compromisos: regalos. ¿Qué es un regalo? Suele ser un producto transformado, correcto, visualmente agradable y con valor material agregado.
A Horacio se le ocurrió que un buen regalo sería una máquina para pensar. Yo pienso en unos lentes que solo puedan observar el instante para que no nos pase desapercibido. Si existiera ese sería mi regalo. Nada más.
Dice Sábato: «No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante». Que no es lo mismo que decir: busca compulsivamente instantes de intensidad como imbécil por el mundo pensando que no hay reacciones a los actos.
No te mando un abrazo. Ni una sonrisa. Hoy te van a sobrar. Te la mando cuando me nazca, tal vez sea mañana. No te mando una oración porque ya no rezo. No te mando una canción porque temo arruinar tus oídos. No te mando un cuento porque temo aburrirte. No te mando algo interesante porque no soy bueno para eso. Te mando este momento y un deseo:
Ojalá esta navidad no seas más feliz
Ojalá este día sea como cualquier otro.
Ojalá este día no tenga apellido
Ojalá no te conformes con lo absurdo
Ojalá te preguntes qué diablos estás haciendo justo aquí, justo este día, justo en este instante
Ojalá
Ojalá sirva
Tal vez esté equivocado
En ese caso es lo mejor que puedo darte:
Una pregunta.
AF
Etiquetas: conformismo generalizado
21.12.07
Videotape
When i'm at the pearly gates. This'll be on my videotape. My videotape // Mephistopheles is just beneath. And he's reaching up to grab me // This is one for the good days. And i have it all here. In red, blue, green. In red, blue, green // You are my center when I spin away. Out of control on videotape // This is my way of saying goodbye. Because i can't do it face to face. I'm talking to you. Before... // No matter what happens now. I shouldn't be afraid. Because i know today has been the most perfect day i've ever seen.
6.12.07
Mariposas en el estómago
Te amo porque me has dado tanto desde el momento en que apareciste. Porque contigo la dimensión espacio-temporal se demostró como es: imperfecta, irreal, inexistente, meramente conceptual. Te amo porque sonríes y eres capaz de ser sensible a mi dolor, a mi llanto, a mi necesidad, a mi necedad. Te amo porque cantas. Te amo porque bailas y eres capaz de seducirme de una forma tan dulce y salvaje. Te amo porque te he amado y te amenazo con decirte que lo seguiré haciendo, porque no existe a base de condicionamientos, no te amo si tú me amas, te amo porque existes, porque apareciste y nos encontramos. Te amo cuando los árboles abren sus brazos para acariciar y atrapar el viento. Te amo cuando el viento pone a girar al planeta al soplar en los brazos de los árboles. Te amo porque tengo necesidad de hacerlo, porque quiero hacerlo, porque no hacerlo sería un engaño, sería no estar viviendo. Te amo porque no me importa la espera, porque me rejuveneces, porque me devuelves la inocencia, y porque de lo contrario seria un anciano prematuro, sin motivación. Te amo porque eres un hermoso motivo. Y como decía Nietzsche: “aquel que tiene un motivo, un qué, siempre encuentra el cómo”. ¿Cómo amarte? De la forma en que me lo pidas. De todas las formas posibles. Grábatelo: Mi amor por ti llega más lejos que Argentina, no entiende la idea de tiempo ni el concepto muerte.
guelek.gyatso
Etiquetas: acrobacias, arielbazán, diana, Flujo de existencia, gatos, instantes, límites, pasión, vida
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